10 de enero de 2025
El viejo castellano sigue el mal camino. ¡Maldito sea su negro corazón! Ha perdido la poca pizca de cordura que le quedaba y ha encerrado a la gran mayoría de los sospechosos para someterlos a innumerables e inenarrables torturas. ¡Qué desdicha! Otros han tenido la relativamente buena fortuna de escapar de dicho destino, pero en su lugar ser condenados a la esclavitud, sirviéndole sin descanso día tras día hasta el final. ¡Ay, mi Señor, si perdonaras este destino y me libraras de este suplicio! ¡Ayúdame a escapar de las garras de los despiadados esperpentos!
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