El olor de tu cuerpo me es inolvidable. Siempre que vuelvo a percibir ese aroma, automáticamente lo asocio contigo. Impregnado en tu ropa y en las sábanas, me es imposible olvidarlo.
Y hace unos días, en el último del año, finalmente también lo tuve impregnado en la piel. El contacto de tu piel con la mía dejó ese aroma todavía más marcado en mis fosas nasales, como si se tratara de las feromonas de un animal, como si se tratase del olor único e inigualable que solo un bebé recién nacido conoce y utiliza para identificar a su madre.
Ay, señor F, es increíble cómo esto me hace suspirar, y cada vez son más las cosas que me recuerdan más a ti. 🩷
Se acaba otro año. Esta es mi última publicación del año 2024.
En este año, a pesar de haberlo hecho de la peor forma, aprendí lo importante que es descansar. Y es el mismo mensaje que quiero transmitir para el comienzo del año entrante. Si estás atravesando muchos momentos de estrés y presión, no olvides ponerte a pensar en tus límites. No te sobreexijas, escuchá a tu corazón y no des más allá de lo que sabes que no podés dar, pues sos un ser humano. No te vuelvas un esclavo por tu propia voluntad. Es importante descansar. Todos lo merecemos y el cuerpo lo necesita periódicamente para recomponerse. Es importante saber cuánto parar. Es un acto de amor propio y un comportamiento humano natural. No lo desestimes. No lo dejes esperar. No postergues tus vacaciones, pues para algo existen.
Ayer fue un día espléndido. El señor F y yo la pasamos muy bien.
Nos vimos un sábado como de costumbre, aunque no teníamos un plan de salida. Nunca lo tenemos, de hecho. Siempre nos juntamos y tratamos de decidir en ese momento qué hacer. Por lo general solo salimos a comer y pasamos tiempo juntos, pues realmente no tenemos mucho más para hacer en esta ciudad.
Sin embargo, yo tenía algo preparado para él para el momento en el que nos viéramos. Aunque el señor F, como de costumbre, me sorprendió de otra forma.
Quería darle un regalo por Navidad, así que decidí comprarle un pequeño libro, fácil de leer y con una historia corta, simple, pero interesante. Regalar un libro es difícil, pues siempre está el riesgo de que a la otra persona no le guste el tema del libro, así que preferí ir a lo seguro. Por fortuna, creo que me salió bien esta vez.
Por si les interesa saber, el libro que le obsequié se llama Diluvio, de la escritora argentina Cintia Lorena Delgado.
Para mi sorpresa, el señor F también tenía algo preparado para mí, y me dejó sin palabras otra vez. Él sí tiene mucha mano para las manualidades, por lo que sí pudo envolver un regalo él mismo (a diferencia de mí, que solo conseguí una bolsa bonita), y lo adornó con un hermoso lazo plateado y una flor decorativa. Este hombre realmente sabe cómo impresionar, y no es para menos.
Tras abrir el regalo, mi sorpresa fue mayor.
¡Me regaló una pintura en bastidor hecha por él mismo! Es todo un artista. 💖 Jamás me había esperado un regalo así, y claramente esto demuestra que conoce muy bien mis gustos... en tan poco tiempo. Ya sabe que me encanta El señor de los anillos. Ahora solo hay un problema: ¿dónde lo voy a poner? Eso aún estoy analizando, teniendo en cuenta que no tengo mucho lugar, pues no me acostumbro a tener pinturas ni cuadros.
Estoy realmente encantado con el regalo, pero más que todo, estoy realmente encantado de tenerlo a él. ❤️
Después de intercambiar regalos, fuimos a merendar por ahí cerca. Unos licuados y tostados para saciar el hambre de la tarde hasta que llegara la cena mucho tiempo después. Parecía un buen plan, ¿no?
Fue una hermosa tarde. 💕
Cuando terminamos de merendar, preferimos ir a mi casa para pasar tiempo solos y descansar, pues no había mucho más para hacer en el parque a esa hora. También aprovechamos para ver una película de terror con la que el señor F se asustó en cada ocasión que había un escena de sobresalto y también para tener un poco más de privacidad. Hubo mucho cariño, diría yo, bastante.
Mucho más tarde fuimos a buscar algo para cenar. Cenamos en mi habitación mientras veíamos videos de YouTube. Incluso después de cenar nuestra intensidad siguió presente a través de más contacto físico, ja, ja. Verdaderamente fue una velada muy agradable, y no puedo esperar para verlo de nuevo pronto. 🩷
La siguiente foto no es del día de ayer, sino de hace una semana, pero decidí incluirla en esta publicación ahora:
Un amigo una vez me preguntó: «¿Serías capaz de escribir un relato erótico?». No es mi estilo, pero decidí darle un intento, aunque sea mediante un escrito breve.
Escribí este pequeño texto hace tiempo ya, pero recién ahora decidí publicarlo.
El corazón le brincaba de nervios. ¿Qué más esperaría un joven muchacho en un momento de intimidad que simplemente pasar un rato pasional con su amada pareja?
«¡Qué situación!» exclamó el joven en un pensamiento. Se encontraba postrado en el lecho de una recámara semi lujosa mientras aguardaba a que su otra mitad, que estaba pasando tiempo a solas en el baño, terminara de prepararse. El joven protagonista no tenía ropa puesta, y una suave manta blanca del estómago para abajo era todo lo que marcaba la división entre su desnudez y su cobertura. Escaso de vestiduras, lo único que lo acompañaba en ese momento eran sus pensamientos mientras esperaba.
Las sábanas se habían recientemente lavado y planchado, y el aposento, que estaba adornado con velas, guirnaldas y azulejos de plata en toda su extensión, tenía aspecto de nuevo, como si se hubiera aseado esa misma tarde para albergar una tertulia.
El joven suspiró repetidas veces, como si sintiera ansiedad. Oyó que alguien apagó el interruptor de la luz del baño y abrió la puerta. De ahí salió un joven apuesto y más alto, de complexión robusta, atlética y fornida con una pronunciada definición corporal, escaso de ropas, pues la única prenda que tenía puesta era su ropa interior. Sus pestañas eran tan arqueadas como el aleteo de un ave y sus ojos azules saltones perforaban al muchacho que se hallaba acostado. Tenía una expresión seria en su rostro griego. El otro joven, lejos de sonreír, sintió rubor y calentura en sus mejillas y el resto de su cuerpo. Sus labios no esbozaron una sonrisa, sino más bien una expresión de nerviosismo.
—Estoy listo —anunció el joven atlético que se encontraba parado y que de a poco iba acercándose—.
El otro joven no respondió. Solo se limitó a asentir ligeramente con la cabeza. Su novio se acostó junto a él y comenzó a besarlo. La temperatura de la habitación iba en aumento y el novio fornido había inteligentemente encendido el sistema de ventilación previamente al encuentro.
Los besos de su amado eran tan profundos e intensos que sentía que le faltaba el aire, pero eso no significaba que no quería más. El vapor que salía de la boca de su pareja ingresaba en la suya como el vapor de un géiser en un amanecer de verano. Al cabo de una serie intensa de besos, el joven jadeaba con brusquedad.
—¿Te encuentras bien, amado mío? —preguntó su media naranja.
—Sí, amor mío. Y creo que ya es la hora —finalmente respondió el joven—.
Su novio mostró un gesto de aprobación, se alejó un momento para buscar productos de protección y lubricación íntima y regresó rápidamente a la intimidad de la cama. El joven observó que en la entrepierna de su novio obraba un crecido bulto, perfectamente definido por lo apretado de su ropa interior.
—Tus besos han logrado eso, pues cada muestra de tu pasión enciende mis deseos —dijo el novio tras darse cuenta de que el joven le echó la mirada a su entrepierna—.
El joven se sintió atrapado y su rostro estaba tan rojo como una frambuesa, producto del rubor.
Acto seguido, el novio retiró su ropa interior y exhibió su miembro altamente erecto y definido, en el que aplicó colocó un condón y aplicó una base de lubricante.
—Daré inicio y tú me harás saber si hay algo que te genere algún tipo de inquietud. No quiero lastimarte —aclaró el novio—.
—Te agradezco por pretender conservar mi integridad. Que así sea, amor mío. Solo puedo ansiar ahora mismo con todas mis fuerzas el poder estar aquí contigo. Puedes proceder —contestó el protagonista—.
El joven notó que a medida que su amado introducía su miembro en su interior, su expresión facial cambiaba de seriedad a placer. Los ojos cada vez se le cerraban más, su ceño se fruncía, su boca quedaba semi abierta y su lengua estaba inquieta, como si estuviera sucumbiendo al sentimiento que experimentaba. Pronto él mismo comenzaría a experimentar lo mismo. Jadeó al inicio del proceso mientras no perdían el contacto visual.
Una estocada suave pero completa bastó para alcanzar el primer estremecimiento seguido de un gemido. Su cariñoso novio iba regulando la realización del acto basándose en la expresión facial del joven protagonista. Tras una serie de suaves repeticiones abrumadas por un rejunte de gemidos, su novio se percató de que tenía una mirada perdida.
—¿Dónde estás, amor mío? —preguntó el novio.
El muchacho volvió en sí. Parece que el placer lo había sacado de su eje gravitacional. La excitación y la pasión habían explorado cada fibra de su cuerpo y habían ido hasta lo más profundo de su estimulación, hasta cada uno de los recovecos de lo que lo hacía sentirse vivo.
Sonrió y contestó:
—Justo donde quiero estar. No es el acto lo que me motiva a hacerlo, es simplemente estar contigo —agregó el joven—.
El novio le devolvió la sonrisa con un poco de picardía y los dos se hundieron en un profundo beso con pequeñas risas ahogadas mientras siguieron disfrutando del significativo momento en aquella morada.
Esta entrada se actualizó por última vez el 21 de noviembre de 2024. Hoy en día me siento muy diferente de como me sentía en el momento que la escribí. En lugar de borrarla, preferí conservarla para reflexionar y aprender de ella.
Qué etapa tan oscura la que estoy viviendo... Una etapa en la que cada vez que puedo me avergüenzo de cómo soy, de cómo actúo, de cómo reacciono con los demás, de mis inseguridades (en especial las que están expuestas), de cómo me muestro y cómo me ven, de que no he podido recuperar la esencia que tenía antes, de que pienso que mis errores solo me hunden más. Dios, ojalá esto acabe pronto.
Muchas personas me han hecho sentir que soy raro. En mis momentos más sensibles, esto realmente me afectó y por lo general me afecta. En esos momentos me siento como despreciado y desarrollo un sentimiento de repulsión por mí mismo. Repulsión hacia mi personalidad.
Si bien yo sé que no hay nada de malo conmigo, sí combato con ciertas ocasiones en las que siento rechazo por mí mismo, y cuando estas personas me hacen sentir que el problema de alguna forma soy yo, me siento peor.
Se siente aún más horrible cuando viene de una persona a la que le quiero (e intento) agradar porque yo sí busco relacionarme con todo tipo de personas, independientemente de sus personalidades. Es una pena que no siempre sea mutuo y que otras personas puedan ser tan hirientes cuando yo no trato de hacerle daño a nadie. Parece que soy tan condescendiente.
Creo que por mi propio bien, debería mantenerme alejado de esas personas. A veces es difícil cuando la persona forma parte de un grupo que compartís con ella. Es una pena que tenga que ser yo el que decida excluirme para evitar conflictos, vergüenza, malos sentimientos.
Sí, lo sé. La construcción del amor propio es un proceso complejo. A veces te afecta lo que te dicen, otras veces no, pero se valora muchísimo a las personas que tienen tacto para comunicar lo que quieren decir, que no sienten la necesidad de herir al prójimo. Esas personas valen mucho la pena.
Esta es la segunda parte de un blog que concluyó con la primera parte de un viaje a Europa. Sigamos con la segunda parte.
Europa (junio de 2015) - PARTE II
El siguiente país dentro de ese mismo viaje en junio de 2015 fue la bella Francia. Bueno, la ciudad no siempre es tan bella como parece, pero sí hay lugares magníficos y puntos de interés preciosos. Como mencioné en el blog anterior, no tengo muchas fotos de este viaje. Hay lugares de los que no tengo fotos, pues lamentablemente en ese momento no disponía de un buen celular, pero sí los recuerdo perfectamente para nombrarlos. En cuanto a ciudades, visité París y Versalles, y en cuanto a puntos o lugares turísticos, recuerdo (entre muchos) la torre Eiffel, el museo del Louvre, el Arco del Triunfo, la catedral de Notre Dame, el palacio de Versalles, el jardín de las Tullerías y otro lugar especial que fue toda una sorpresa para mí en su momento, del cual ya hablaré más adelante.
Nuevamente, durante la noche las calles de París podían dar el aspecto de ser muy tenebrosas, como si se tratara de Nueva York, pero durante el día la vista de ciertos lugares era espectacular.
Arco del Triunfo
Torre Eiffel durante la noche
Catedral de Notre Dame
Los jardines de María Antonieta
Jardín de las Tullerías
Y el lugar sorpresa es...
¡Disneyland París!
Yo no tenía idea de que asistiríamos un día al parque de Disneyland París. Mi familia me confesó que se trataba de un regalo de cumpleaños que habían preparado para mí. Fue algo que sencillamente jamás pensé vivir. Ese día me sentí tan feliz.
Entrada al parque de Disneyland París
Me subí todos y cada uno de los juegos que había, pues al comprar la entrada, se concedía el acceso a todas las atracciones.
Había tres eventos principales que ocurrían en determinados puntos del día.
1. Como al mediodía había un pequeño espectáculo de aguas danzantes, las aguas ubicadas en el patio frente al castillo de Disneyland.
2. Como a la mitad de la tarde, un enorme desfile de carrozas con todos los personajes de Dineyland recorrían el complejo.
3. En la noche, antes del cierre del parque, había un hermoso espectáculo de fuegos artificiales y proyecciones que usaban el castillo de Disneyland como pantalla.
Un Tom de 14 años con un sombrero de mago fantasía de Mickey Mouse
Un Tom de 14 años en el patio ubicado frente al castillo de Disneyland
Mickey Mouse en su carroza durante el desfile
Mickey Mouse se despide al concluir el desfile
La canción subtitulada en inglés que se reproducía una y otra vez durante el desfile de carrozas
Seguimos con el último país de este viaje: Italia, hogar natal de mis ancestros. Este probablemente fue el país con más destinos internos que visité. Entre los que recuerdo o de los que tengo fotos se encuentran Roma, la ciudad del Vaticano, la isla de Capri, Venecia y Amantea.
Y como en Francia hubo un evento especial (un día en Dineyland), acá también lo hubo. Tuve la oportunidad de tener una misa abierta en la plaza San Pedro de la ciudad del Vaticano ante el mismísimo sumo pontífice: el papa Francisco.
Un ave fotogénica que permitía que los turistas se le acercaran para tomarse fotos con ella
El coliseo romano
Ruinas dentro del coliseo romano
Foto panorámica del foro romano
Foto panorámica de la plaza San Pedro, ciudad del Vaticano
Foto oficial tomada el día de la misa con el papa Francisco
A la izquierda del papa móvil obra una bandera de la Orden de la Merced de color rojo y amarillo, detrás de la cual estoy yo
Foto panorámica del paisaje de la isla de Capri
Vista lejana del paisaje de la isla de Capri
Mis hermanos y yo en las cristalinas aguas de la isla de Capri
Puente que atraviesa un canal en Venecia
Un Tom de 14 años rodeado de palomas en Venecia
En Venecia había más palomas que habitantes y se aproximaban a quien sea que se ofreciera a alimentarlas
Pueblo de Amantea
Amantea es un pequeño pueblo costero donde vive una tía italiana a la que estimo mucho. A Amantea yo la llamo «La Rioja de Italia». Es un pueblito muy atrasado y subdesarrollado al igual que La Rioja, pero la diferencia es que Amantea tiene una playa espectacular con un mar de aguas cristalinas, y sus paisajes verdes y naturales son sencillamente paradisíacos.
Una torta italiana hecha por mi tía italiana
Será sorpresivo mencionar que no visité la torre inclinada de Pisa en esta ocasión, pero está pendiente todavía.
Originalmente Alemania iba a ser el quinto país que se visitaría en este viaje, pero dicho destino se sacrificó para poder ir a Disneyland. De todas formas, no siento remordimiento alguno por esto.
Mar del Plata (enero de 2017)
El siguiente viaje significativo para mí fue en un destino nacional: la bella ciudad de Mar del Plata.
En el momento que escribo esto recuerdo un viaje que no incluí en la lista, pues no recuerdo muy bien cuándo fue, pero sí sé que fue importante, pues en ese viaje adopté a mi primer gatito. Después de haber tenido perros durante tanto tiempo, finalmente pude conocer el amor que le tenía a los gatos. Esas vacaciones había viajado a Pinamar en auto. Un viaje muy lento en carretera, pues todo el mundo estaba viajando a la costa en ese momento y el tránsito era increíblemente pesado. De todas formas, para mí lo más importante de ese viaje fue haber conocido a mi primera mascota felina: pasar por una tienda de mascotas por accidente y toparme con una hermosa gata completamente negra de ojos verdes saltones, que dormía plácidamente en su jaula mientras la gente la observaba. Me costó convencer a mi mamá, pues no habíamos tenido ningún gato y mi familia traía muchos prejuicios, pero finalmente cedió. Y fue la mejor decisión de todas, pues gracias a eso empezó a apreciar mucho a los gatos, al igual que otros miembros de mi familia. Es lindo cuando uno finalmente deja los prejuicios de lado y se anima a probar algo que no es para nada malo.
En fin, ese es un resumen de ese viaje que decidí omitir. Ahora volvamos al viaje que nos compete: Mar del Plata.
Yo suelo clasificar los viajes de placer según dos categorías: viajes para conocer y viajes para descansar. Los viajes para conocer son aquellos en los que el propósito del viaje es conocer los lugares y las atracciones turísticas que hay en el lugar de destino. Mi viaje a Europa, por ejemplo, fue un viaje para conocer. En esos viajes no hay tiempo para descansar y todo el tiempo debe aprovecharse al máximo para conocer, pues siempre hay algo nuevo para ver. Por otro lado, los viajes para descansar son lo opuesto. Son viajes que uno hace solamente para descansar y no tanto para conocer. Para respirar un aire nuevo en otro lugar y relajarse. Los viajes a destinos costeros suelen caer en esta categoría, ya que la gente suele solo viajar a estos lugares para disfrutar del mar, de la playa y del verano. Por consiguiente, este viaje a Mar del Plata del que hablaré cae en esta categoría también.
Puedo destacar la belleza de las playas de Mar del Plata. Recuerdo los churros y las pizzas de la franquicia Manolo, los hoteles lujosos, las tiendas de todo tipo en el centro de la ciudad cerca de la ensenada. Realmente no hice cosas tan destacables acá, pues solo fue para descansar y disfrutar del verano. Por este motivo, solo procederé a mostrar algunas fotos que tengo de ese viaje.
La llegada al hotel Sheraton
Un Tom de 15 años en un restaurante
Fotos en el baño del cuarto de hotel
Fotos frente al espejo del cuarto de hotel
Foto en el restaurante del hotel
Lo que hay en la bebida solamente es Aquarius de manzana
Fotos en la pileta del hotel
Foto después de bañarme
Una edición de fotos juntas
Una foto de la partida de regreso
Aún queda mucho más para contar de otros viajes. Nos vemos en otra entrada.
Después de todo lo que sufrí, creo que conseguí sanar gran parte de la herida emocional, y cuando logré ponerme bien nuevamente, la persona menos impensada apareció. Voy a referirme a esta persona como el señor F.
Un amigo una vez me dijo: «Sin que lo sepas, la persona indicada puede estar ahí en el lugar menos pensado, ese lugar que nunca visitas ni revisas». Vaya que tenía razón, pues fue toda una casualidad que nos conociéramos y que esto surgiera entre nosotros. Los dos tuvimos el valor de llevarlo a cabo teniendo en cuenta el riesgo y la desilusión de que las cosas pudieran no salir como lo esperábamos.
Si bien ahora actúo con mucho cuidado a la hora de conocer a alguien debido a lo que sufrí anteriormente, sí siento que en tan poco tiempo el señor F me devolvió parte de lo que yo mismo le había dado a la persona equivocada en el pasado. Me vi a mí mismo reflejado en él; en tan poco tiempo capté tantas similitudes entre nosotros, tanto en lo que sufrimos como en lo que queremos.
Siento que ahora esto es mutuo, algo que ambos buscamos proyectar y construir juntos, y es todo lo que necesito para saber que es el camino correcto. Recibí lo que yo mismo di, y pude volver a dar con placer y cariño.
Más allá de que el afecto, el interés y el tiempo dedicado mutuamente ya anunciaban una buena señal desde el principio, fue definitivamente el pequeño obsequio que hoy me hiciste lo que me motivó a hablar acerca de nosotros y de lo que queríamos. Qué fortuna para ambos que, tras hablar, descubrimos que nuestros caminos sí coinciden, y que ambos queremos continuar. Este es apenas el comienzo, pero el cimiento ya está bien asentado y la semilla está bien plantada.
Creo que me estoy enamorando del chico más hermoso del universo, en todos los aspectos que hasta ahora voy conociendo. Si estás viendo esto (pues sé que lo harás), quiero que sepas que me estás haciendo sentir muy bien, y atesoro tu compañía con todo mi amor. Gracias por el obsequio que me diste el día de hoy. Lo llevaré en el cuello todos los días a partir de hoy. 💖
Quiero que también sepas que, si querés estar conmigo, haré que esto funcione, pues me entrego a todo o nada. No te dejaré ir si no querés irte y no te abandonaré si querés que me quede. No puedo esperar a que mis padres, mis amigos y el resto de mis contactos íntimos te conozcan, algo que hasta ahora ninguna persona con la que he estado ha logrado.
Esta cita fue una de las mejores, y se siente tan bien poder decir que me siento tranquilo cada vez que nos juntamos. No siento ansiedad ni estrés ni miedo. Qué lindo es saber que tu ser se siente cómodo donde está, como si reconociera que es el lugar correcto que tu corazón anhela.
Señor F, esta entrada de blog va dedicada para vos; te he empezado a apreciar enormemente en tan poco tiempo y me voy a descansar tranquilo sabiendo que existís y que llegaste en el momento adecuado.
Ay, ya extraño el olor de tu ropa y tus besos en el cuello...
Te mando muchos besos y abrazos, más de los que ya nos hemos dado y robado mutuamente.
Nada. Solamente eso. Quería decir que me siento bien, y queria exclamar lo lindo que es sentirse bien. Espero que todos se estén sintiendo bien. Y en caso de que no estés sintiéndote bien en este momento, no desfallezcas; siempre hay una salida. Siempre hay luz al final del túnel. A veces la luz parece tenue y sola en la negrura e intensidad de la oscuridad, próxima a extinguirse, pero en realidad es solo un espejismo, una ilusión que engaña a la mente. Siempre es solo cuestión de tiempo para que esa luz, que proviene de tu corazón, tu alma y tu ser, se vuelva encandilante.
Qué lindo es saber que vuelves a ser tú mismo. Qué lindo es saber que estás sanando.