¡Ay, el señor F! Es tan anticipado a la situación, tan detallista y, a la vez, tan impredecible. Sí, sí, así es como lo concibo.
Ha vuelto a darme otra sorpresa: otro obsequio de su más puro cariño, un presente por San Valentín; nuestro primer San Valentín juntos.
El señor F es una persona muy hábil para las manualidades y este presente es una muestra de ello. Cada parte que compone este obsequio especial está hecha a la perfección por sus bellas manos.
A la distancia, mientras lo veía aproximarse a mi morada, vi que el señor F cargaba esta caja prolijamente decorada. Destacaba mucho, incluso para un ojo distraído. Quedé asombrado desde un inicio.
Al deshacer el nudo y quitarle la tapa, la caja se abría en diferentes direcciones. Cada una de sus paredes revelaba un aspecto del presente.
Esta es la tapa de la caja vista desde adentro.
No pude evitar emocionarme delante de él, pues mis lágrimas calientes eran prueba de que recuerdos albergaban mi mente en ese momento. Había tocado una fibra sensible que despertó mis emociones de nostalgia, memoria y felicidad. Nos abrazamos muy fuerte; había un contacto estrecho no solo entre nuestros cuerpos, sino también entre nuestras almas.
Fue fantástico que ambos hayamos tenido consideraciones diferentes de la canción. A él le inspiró aventuras y momentos del futuro, mientras que a mí me trajo recuerdos, y no existen recuerdos que no vengan de otro tiempo que no sean del pasado. Él sentía inspiración de que haya un futuro prometedor, mientras que yo me emocionaba por tener nostalgia, por que en algún en el futuro escuchara nuevamente la canción y mi mente hiciera retrospectiva rememorando todos los momentos vividos juntos, sobre todo si por algún azar del destino no nos encontráramos físicamente presentes o cerca el uno del otro. ¡Este hombre sabe cómo llegarme al corazón!
Fue tal mi sorpresa y regocijo que no decidí no darle algo yo también. Le entregué mi anotador de Heartstopper para que pudiera escribir en él sus pensamientos... y tan solo espero poder leerlos cuando pueda.
Ay, señor F, cada día quedo más maravillado con tu ser. Que la luz se apiade de mi corazón por caer en tu hechizo, en ese encanto que tanto tienes.









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