Este es una de las entradas más largas de mi blog. Por favor, teneme paciencia.
Viajar...
Algo que puede ser muy placentero, pero a veces también muy estresante. A todos nos gusta estar un tiempo fuera de nuestro lugar rutinario de vez en cuando, pero a nadie le gusta tener que lidiar con los trámites para eso, como comprar pasajes, registrar el viaje, reservar el alojamiento, lidiar con experiencias o gastos inesperados. Es todo un paquete.
Curiosamente, tuve la oportunidad de conocer más países que mi propio país. Estoy muy agradecido de haber tenido esa oportunidad, y se me ocurrió dedicarle una entrada a mis viajes. Puede ser un poco larga (como anticipé), pero al menos quedará como un bonito recuerdo. Como mayor es la cantidad de viajes internacionales que tuve, creo que comenzaré con ellos.
- Chile (año indeterminado)
No sé si debería tener en cuenta los viajes en los que era bebé (¡qué vergüenza!), pero cuando era apenas un recién nacido, viajé a Chile. Recuerdo que tengo una foto física en la que estoy en una playa. No recuerdo muy bien, pero creo que el lugar es Santiago. No tengo la foto conmigo ahora mismo, pero si llego a conseguirla, actualizaré la entrada con esa foto en este apartado.
- Brasil (año indeterminado)
Tiempo después, también viajé a Brasil. Visité la ciudad de Torres. Lamentablemente no tengo fotos de este viaje, pues en ese momento no tenía celular. Aún era un niño. No tengo tantos recuerdos vívidos de ese viaje, pero solo recuerdo que vi un juguete (una figura de acción) que quería comprar, pero costaba 50 reales (en ese momento al menos era mucho dinero para los viajeros). Y también recuerdo que compré una sunga morada que usé para bañarme en el mar. Hoy en día me daría vergüenza usar algo así, ja, ja.
- Brasil-Uruguay (2013)
En las vacaciones de verano de 2013 (yo tenía 12 años) volví a viajar a Brasil, pero no solo a ese país. El viaje fue en un crucero que pasaba por dos destinos: Montevideo, Uruguay y Río de Janeiro, Brasil. Solo eran paradas temporales, pues la idea del viaje era un recorrido marítimo para luego volver a Buenos Aires.
El nombre de la empresa era Costa Fortuna. Navegar me gustó; sentir la brisa de la mar es una de las mejores sensaciones de relajación que hay. Aunque la organización del barco no fue la mejor, en general el servicio fue bueno y las instalaciones eran bastante lujosas.
Algunas cosas memorables que recuerdo:
* ¡El helado era gratis! Había máquinas expendedoras de helado en los bares ubicados en la cubierta del barco.
* El barco tenía un gran complejo de juegos acuáticos junto en el área de las piletas, con un tobogán inmenso, similar a esos que uno ve en un parque acuático.
* Había una fiesta organizada por el barco para los pequeñines, a la que fui invitado (y sí, se dirigieron a mí utilizando mi primer nombre) y a la que no asistí porque... bueno, ansiedad social, ya saben. Ya desde muy joven la sentía. Tenía miedo de relacionarme con los demás en grupos grandes.
* Me hice amigo de Rowell (aún recuerdo su nombre), el conserje que aseaba mi camarote. De todos los miembros de la tripulación, era el que mejor hablaba español. La mayoría del personal era filipina.
* Cuando me aburría porque no había mucho para hacer o ya había hecho de todo lo que podía hacer para un niño de mi edad, pasaba horas viendo y reviendo el video del protocolo de seguridad en la televisión del camarote.
* Accidentalmente mojé y activé un chaleco salvavidas. Empezó a iluminarse el sensor al entrar en contacto con el agua.
* En los últimos días del viaje en el barco hice un amigo de Buenos Aires. Eramos fanáticos de la serie Un show más.
* Había un área de videojuegos junto al casino del barco. Había que usar dólares para poder comprar fichas para los juegos. Había máquinas expendedoras: una tenía aparatos electrónicos y la otra tenía peluches. Una chica brasileña sacó en dos o tres ocasiones un iPhone 5s (en ese momento el modelo más avanzado de estos teléfonos) después de probar una y otra vez hasta lograrlo. Yo solo saqué un peluche de Bob Esponja veraniego (que aún conservo) en la otra máquina. No pude entrar al casino por ser menor de edad.
* Había un jacuzzi con hidromasaje al que tampoco pude acceder por ser menor de edad.
* Irónicamente, si bien el viaje comenzaba desde Buenos Aires, ocurría en América del Sur y el mismo capitán era argentino, casi nadie de la tripulación hablaba español, sino filipino (o quizá otro idioma asiático que no conocía).
* Pedí el mismo platillo para cenar cada noche en el barco: espagueti a la boloñesa.
De este viaje sí tengo fotos. Yo no tenía celular, pero por suerte llevamos una cámara.
El Costa Fortuna atracado en los diferentes muelles de las ciudades donde paramos
Un Tom de 12 años posa junto a una maqueta del barco
- Europa (junio de 2015)




































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