Uno de los mayores desafíos recurrentes del trabajo remoto es la soledad. A menos que seas un completo hermitaño y te guste estar enteramente solo, de vez en cuando a uno le gusta tener un poco de contacto social: alguien con quien hablar, descargarte, reírte, etc. durante tu jornada laboral para que tu trabajo parezca un poco más humano y natural. A mí también me gusta estar solo, pero no mentiré que demasiada soledad me pesa también... y a veces me deprimo por ello. Somos seres sociales y buscamos tener interacción social con otros individuos al menos en una ocasión de vez en cuando. El que lo niega, miente, pues no sería posible vivir en un mundo donde estuvieses completamente solo sin alguien con quien descargarte ni alguien a quien acudir si necesitas ayuda. A la larga te sentirías triste o desamparado. También debemos tener bien en claro la diferencia entre estar solo y sentirse solo.
Por suerte tampoco estoy tan solo, pues sí tengo compañeros de trabajo con los que puedo hablar en un servidor que es parte de nuestra comunidad laboral. Al menos podemos charlar, contar anécdotas laborales, descargarnos, alzar la voz, entre otras cosas. Lo malo es no poder verlos en persona para reírnos en vivo y en directo, ya que toda esta interacción es virtual. La presencialidad se siente tan vívida que ninguna virtualidad la puede igualar, por desgracia.
Pasé de tener compañeros de universidad a los que veía todos los días y también una mamá presente en cada minuto de mi vida a estar completamente en soledad en mi departamento tras haberme mudado solo.
Más allá de esto, pude arreglármelas para hacer buenos amigos virtuales. De todas las edades y de diferentes países de Latinoamérica. La red laboral de la empresa es increíblemente extensa y el personal también es bastante diverso. Son todos bastante amigables. Si bien hice amigos virtuales y me entretienen bastante durante la semana, no es lo mismo que tener amigos físicos en tiempo real, por lo que no quise encerrarme en ese círculo socio-virtual únicamente. He tratado de administrar mejor mi tiempo y también dedicarme a otras actividades de igual forma para mantenerme animado y activo. Ir al médico, ir al gimnasio, visitar a mi mamá, juntarme con mi familia a comer, pasar tiempo con la persona que me gusta, etc. La soledad es difícil para mí. Como dije en una entrada anterior, mi miedo no es a la soledad, pues pasar tiempo a solas no es malo para encontrarse a uno mismo; mi miedo es al abandono, al desapego y al olvido (que va muy de la mano con la soledad): sentir que estoy pasando por un momento difícil triste y solo, y que las personas que me quieren ya no están para mí, se han olvidado de mí, me han abandonado, me ignoran o me muestran desinterés, que ya no se preocupan por mí como yo me preocupo por ellos, ni piensan en mí como yo pienso en ellos, que ya no me extrañan si no estoy.
Al menos durante la semana, mis colegas virtuales no me hacen sentir tan solo durante ocho horas del día, y les estoy eternamente agradecido por ello. Si están leyendo esto, ¡gracias! :)
Y también agradezco cada vez que reclaman por mejores condiciones laborales. Se ha logrado mucho y espero que se pueda lograr más.
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