Hace un año, en esta misma fecha, estábamos pasándola los dos juntos. Hoy vuelvo a estar solo, pero aunque ya no estás porque decidiste irte de mi lado, mi corazón te sigue extrañando como el primer día que te vio.
Aunque sé que debo seguir adelante y el camino no es para nada agradable, sigues muy presente en mis pensamientos. Todavía puedo recordar cada fibra de tu cuerpo. Mi cerebro no olvida tu rostro ni tu mirada, mi mente aún recuerda la melodía de tu voz a pesar de no haberla oído durante mucho tiempo y mi nariz aún podría registrar tu aroma corporal como familiar si lo percibiera de nuevo.
Si puedes leer esto, te deseo un feliz San Valentín, desde la soledad de nuestra distancia.
Mis mejores días y noches siempre serán los que tuve contigo durante las temporadas de invierno, cuando me sentía en casa con tu cálida presencia.