Me siento tan diferente. Quizá es porque me incliné por el campo de las lenguas.
Despierta nuestra parte más humanas. Logra conectar con la parte más noble del espíritu y trasciende los límites de nuestra propia cultura. Se liberal de la jaula de nuestra propia realidad cotidiana y de la prisión de nuestro adoctrinamiento instaurado. Se desvía de sus normas. Cuestiona las convenciones preestablecidas del comportamiento humano manifestadas en el lenguaje.
Dilata y expande la profundidad del pensamiento humano. Logramos ver el mundo desde otra perspectiva, una perspectiva con la cual los demás no logran conectar, y que por eso desestiman o subestiman.
Las humanidades fomentan la cavilación y la llevan a un plano que está más allá del mundo tangible.
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