— Minino de Cheshire —empezó Alicia tímidamente, pues no estaba del todo segura de que le fuera a gustar el tratamiento cariñoso; sin embargo, el Gato solo sonrió un poco más—, ¿podrías indicarme, por favor, qué camino debo seguir para salir de aquí?
— Eso depende en gran parte del sitio al que quieras llegar —dijo el Gato.
— No me importa mucho el sitio... —dijo Alicia.
— Entonces tampoco importa mucho el camino que tomes —dijo el Gato.
— ...siempre que llegue a alguna parte —añadió Alicia, a modo de explicación.
— ¡Ah!, seguro que lo consigues —dijo el Gato—, si caminas lo suficiente.
Lewis Carroll, Alicia en el país de las maravillas.
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