9 de enero de 2025
La vida en una mazmorra es horrible, pero ya me he acostumbrado. Desde el calabozo solo puedo oír los chillidos de desesperación de los condenados, que pronto, como yo, serán ejecutados. El verdugo ríe suavemente en las sombras, pues aguarda su momento de satisfacción para dar cometida a sus actos. Mi ignorancia será enorme, pero sospecho que todo esto está orquestado por los fanáticos religiosos que siguen las órdenes de su Señor.
Perdóname, mi Señor, te he fallado...
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