¿Hablás español y podés leer esto?
PUES VALORALO. ES UN IDIOMA QUE ES MÁS COMPLEJO DE LO QUE PARECE.
Me atrevo a decir que es un idioma teóricamente perfecto por varios motivos. Los voy a mencionar (y espero recordarlos a todos). Cuando lo haga, seguramente ya no verás a la lengua española de la misma forma. Necesitaré un idioma de referencia con el cual compararlo, así que voy a estar usando principalmente el inglés para eso.
Antes que nada, el español es «simple» (en el sentido que simplifica las cosas para sus hablantes) en ciertos aspectos, pero a su vez también mantiene su complejidad y riqueza en muchos otros, lo que hace que sea una lengua muy difícil de aprender para los no nativos. Afortunadamente, es uno de los idiomas más regulares que existen (y hasta incluso sus irregularidades siguen una especie de patrón para que puedan comprenderse mejor). Eso hace que los no nativos, aunque les cueste, puedan aprender un poco más cómo funciona. Si nuestra lengua está muy regularizada, es en parte gracias al trabajo de la Real Academia Española (RAE) y otras entidades asociadas en todos los países donde se habla que han recopilado y estudiado los usos y la evolución de este idioma a lo largo de la historia para ponerlos al servicio de los estudios lingüísticos. Una lengua regularizada, aunque sea compleja, es siempre más fácil de aprender.
Otras lenguas, como el inglés, no disponen de estas entidades y eso hace que sean mucho más arbitrarias por la gran cantidad de usos sin explicación ni fundamentos. En lo personal siempre me he topado con muchísimos usos en el inglés donde la explicación es: «Simplemente la gente lo dice así y ya» o «Simplemente así suena mejor», como si copiáramos patrones de habla sin saber por qué realmente los usamos. En el caso del español, siempre hay una explicación de por qué un uso es correcto y otro no. El español confía mucho en su estructura para poder explicar sus usos.
Con esto no estoy diciendo que el inglés no tiene estructura ni reglas. Sí lo tiene (todos los idiomas lo tienen), pero sí es cierto que tiene un comportamiento mucho más arbitrario (en especial comparándolo con el español). En el caso del inglés, son las universidades (ya que no existe una Real Academia Inglesas ni nada por el estilo) las que suelen recopilar los usos de la lengua lo más que pueden y proporcionar diccionarios, pero las explicaciones que se brindan son de patrones muy generales y no logran abarcar con mucha profundidad los casos de todas las variedades regionales del idioma. En el español, por otro lado, sí hay entidades en cada país hispanoparlante que ayudan a la RAE a tener un corpus de los usos de esa región. Gracias a eso existen diccionarios tales como Panhispánico de dudas o el Diccionario de americanismos, donde podemos encontrar muchísimos términos de cualquier país hispanoparlante, saber qué significa y saber a qué país corresponde dicho término.
Ahora sí, dicha esta breve introducción desordenada, pasemos a los puntos.
1. Una lengua regularizada. Eso ya lo expliqué en la introducción. Nuestra lengua está muy regularizada, y eso nos permite entender mejor cómo se comporta y funciona. Las lenguas regularizada son más fáciles de comprender, aprender y predecir. Esto se lo agradecemos a las entidades oficiales que todos los días se dedican a preservar el idioma describiendo sus usos, explicando por qué un uso es correcto y el otro no e incluso advirtiendo cuando, tras investigar en el corpus, hay una alternativa ya existente en nuestra lengua que puede usarse en lugar de recurrir a un préstamo de otro idioma. Tiene todas sus reglas ortográficas codificadas también, algo que otros idiomas no tienen. Los patrones regulares del español son extremadamente consistentes y eso es lo que la hace una lengua fácil de comprender a pesar de ser muy compleja.
2. Una lengua con excepciones regularizadas. Todos los idiomas tienen excepciones de reglas. No hay ninguno que no la tenga. Sin embargo, he notado algo increíble en el español (y que al menos no he visto tanto en el inglés): las excepciones siguen patrones regulares. Es como si la lengua fuese consciente de sus propias irregularidades y tratase de combatir su arbitrariedad para volverse regular. He visto esto en los verbos irregulares (es decir, los que no siguen la misma conjugación que los verbos modelo amar, temer y partir) que tiene el español. Incluso estos verbos siguen un patrón de conjugación regular.
Por ejemplo, los verbos traducir y producir son irregulares, pero al conjugarlos, siguen el mismo patrón y así lo hacen todos los verbos irregulares que tienen la misma forma: produzco - traduzco; produce - traduce; produjo - tradujo, etc. El punto acá es que, incluso siendo irregulares, pueden estudiarse y predecirse como verbos regulares. Otros verbos en los que se puede observar este fenómeno son dormir - morir, mantener - tener - sostener - obtener, hacer - deshacer - rehacer - satisfacer, leer - proveer, decir - predecir, mentir - sentir - preferir - consentir, entre muchos otros. Y también es posible notar que para formar parte del mismo patrón de regularidad, las terminaciones -ar, -er e -ir deben coincidir también (o sea, los verbos irregulares están siguiendo una regla de conjugación obligatoriamente): por ejemplo, dormIR y morIR. Aún siendo irregulares, la lengua los regulariza. Puede que haya una que otra excepción que ahora mismo no recuerdo, pero deben ser casos muy aislados. Hay algunos verbos que entran en la categoría de irregularidad única y tienen un patrón de conjugación único e irrepetible. Algunos ejemplos son ser, estar, ir o caber. Por otro lado, la conjugación de los verbos en inglés es demasiado arbitraria y no hay forma de predecirlos. Se deben aprender de memoria. Incluso cuando parecen conjugarse de la misma manera por la similitud de su apariencia, la arbitrariedad puede estar presente, por lo que no es posible establecer un patrón. Por ejemplo:
eat - ate - eaten
beat - beat - beaten
(La segunda forma de conjugación no coincide)
3. Una forma estructural que ayuda al lector a identificar sus partes. Sin darnos cuenta, la lengua española nos facilita la lectura con muchísimos elementos estructurales; nuevamente, no todos los idiomas hacen esto.
Un ejemplo es el acento o la tilde, que si bien la mayoría de los hablantes no saben utilizarla correctamente y hasta les estresa tener que colocarla, ayuda a poder identificar rápidamente la acentuación de una palabra. En inglés uno no sabe dónde se acentúa una palabra que tenga más de una sílaba hasta que lo consulta en un diccionario (si es que sabe leer los fonemas del inglés) o hasta que se lo corrigen.
Otro ejemplo son los signos de exclamación o interrogación de apertura, que anticipan dos tipos de enunciado que el lector está por leer (y si lee en voz alta, anticipa la entonación con la que se deben leer). Otros idiomas, como el inglés, solo usan el de cierre al final del enunciado. En el caso del inglés, los hablantes identifican el tipo de enunciado antes de leerlo de otras formas. Si es una pregunta, lo hacen por la estructura inversa que tienen las preguntas en inglés o por los pronombres o determinativos interrogativos. Si es una exclamación, suelen comenzar con pronombres o determinativos exclamativos.
Un tercer ejemplo es la terminación y la conjugación de los verbos (sean regulares o irregulares). El lector siempre será capaz de identificar los verbos en la oraciones, pues siempre la conjugación terminará en el respectivo sufijo dependiendo de cuál sea el verbo y dependiendo del tiempo verbal y del modo en el que esté expresado. Por ejemplo: comÍ - comIÓ - comiERON, comiMOS, etc. También siempre es posible saber cuándo una palabra es un verbo (o un verboide si es el caso de un infinitivo) porque el requisito para que una palabra sea un verbo es que su forma infinitiva termine en -ar, -er o -ir. Por otro lado, en inglés muchos verbos y sustantivos pueden tener la misma apariencia (por ejemplo: talk, work, room, house, hand, book, face, chat, trip, name, bridge, word, phrase, dot, entre mil millones de ejemplos más). Un lector novato tendrá problemas para identificar esto si los desconoce, sobre todo si la oración es muy compleja o técnica y tiene muchos elementos en ella que acompañan al verbo; es más, seguramente primero tendrá que identificar el sujeto antes que el verbo para poder entender el sentido [a diferencia del español, donde primero debemos identificar el verbo antes que el sujeto (si es que está visible) para poder entender el sentido]. Además, la apariencia de cada verbo en inglés es única y su forma infinitiva no sigue un patrón de apariencia (es decir, no hay ar-, -er o -ir que los verbos deban tener). No sabrás que una palabra es un verbo hasta que la conozcas o hasta que la veas en contexto.
4. Una fonética simple y fácil de incorporar. Este probablemente debe ser uno de los puntos más a favor que tiene el español. Tenemos solo cinco sonidos vocálicos para no complicarle la vida al hablante: a, e, i, o, u. Se llaman sonidos puros porque cuando se pronuncian, no están afectados por ningún otro sonido y su posición en el tracto vocal es muy abierta y fácil de articular. Identificar y articular estos sonidos es fácil para los estudiantes que quieren aprender la lengua. Otros idiomas, como el inglés, tienen una mayor variedad de sonidos porque los hablantes articulan en partes del tracto vocal donde les permiten pronunciar «combinaciones» entre sonidos puros. A estos sonidos se los conoce como sonidos contaminados, pues no son puros, sino que tienen interferencia de otro sonido para formarse y se articular en partes muy específicas del tracto vocal. Es por eso que en inglés los hablantes pueden pronunciar más de una A, más de una E, más de una I, por nombrar ejemplos. Para el estudiante que quiere aprender la lengua esto último le resulta estresante, en especial al tener que adaptarse del sistema fónico de su lengua materna al sistema fónico de la lengua que quiere aprender.
5. Una fonología fácil de seguir. ¿Podrías imaginarte un español sin la separación de sílabas? Bueno, seguramente no, pero te cuento que otros idiomas no tienen esta facilidad disponible en su sistema fonológico. Los sonidos en español se agrupan con facilidad para formar sílabas y esas sílabas se agrupan con facilidad para formar palabras. Así es como aprendemos a leer. En español las sílabas son la estructura en la que confiamos para agrupar sonidos, y también para regular la prominencia de acentuación y énfasis en las oraciones cuando hablamos. Otros idiomas (como el inglés) tienen demasiadas palabras monosilábicas, por lo que les es imposible separar en sílabas. Para la prominencia de acentuación y énfasis en las oraciones recurren al tiempo de acentuación según la importancia de significado de las palabras que conforman la oración.
6. Una lengua fonética. Este es también con toda seguridad uno de los puntos más fuertes del español. Una lengua fonética es una lengua en la que la pronunciación coincide con la grafía (es decir, las letras y la escritura). En otras palabras, hay un sonido que está asignado a una letra.
En estos idiomas, que son pocos y por suerte el español es uno de ellos, es fácil aprender a leer, a pronunciar y a hablar. Pronunciamos como leemos. Agrupamos en sílabas y la asignación de sonidos a letras es invariable, pues es consistentemente establecida. Esto quiere decir que, no importa que palabra leamos o digamos, la A siempre se pronunciará como A, la E siempre se pronunciará como E, la R siempre se pronunciará como R, y así sucesivamente, en todas las palabras habidas y por haber. En los idiomas que no disponen de esta facilidad, como el inglés, los niños aprenden a leer mediante la repetición y la memoria. Es cuestión de recordar cómo se pronuncia una palabra en vez de poder leerla por sí mismo y saber cómo se pronuncia. Si nos topamos con una palabra desconocida, en español, a pesar de desconocer la palabra, sabremos cómo se pronuncia con tan solo leerla. En otros idiomas, no es posible saber cómo se pronuncia (no con exactitud, y hasta incluso en los idiomas con mucha arbitrariedad hay un gran margen de error de inferir y adquirir mal la pronunciación) una palabra hasta consultarla en un diccionario o hasta escucharla (si es que la otra persona la pronuncia bien también, claro). Lo mismo pasa en la oralidad cuando no leemos y solo escuchamos. En español, cuando escuchamos una palabra, sea desconocida o no, podemos saber cómo se escribe. La podemos identificar fácilmente. En otros idiomas, como el inglés, la cosa se complica. No hay correspondencia directa entre pronunciación y grafía, así que, si es una palabra desconocida, será difícil saber cómo se escribe; seguramente te la tendrán que deletrear (cosa que en lo personal me parece estresante).
Tener un idioma con pronunciación consistente, invariable y preestablecida unifica y facilita. Incluso ayuda de cierta forma a que nos entendamos independientemente del país o de la región hispanoparlante de la que seamos. Por mencionar un ejemplo: el español ibérico, el español rioplatense y el español centroamericano. A pesar de que estas tres variedades generales tengan sus particularidades en cuanto a su vocabulario y su acento, seguimos usando los mismos sonidos asignados a las mismas letras. Puede que haya una pequeña diferencia con una diferencia de sonido, como es el caso de la pronunciación de la Y y la LL en el español rioplatense y la pronunciación de la Z y la C en el español ibérico, pero esto no afecta el entendimiento significativamente. La asignación preestablecida de sonidos a letras reduce el margen de cambio de pronunciación. En otros idiomas, por otro lado, tener una enorme cantidad de variedades regionales y no tener los sonidos asignados a una letra particular puede ocasionar que estos cambios de sonido sean más frecuentes y a veces puede darse que la pronunciación (o incluso la acentuación) entera de una palabra cambie. En inglés existen muchos casos. schedule, versatile, docile, advertisement, mobile, either, privacy, garage, vitamin, casi todas las palabras de origen francés, por nombrar algunos. No está de más mencionar que debido a esto también en estos idiomas puede haber diferencias en la forma de escribir las palabras según la región, sobre todo por la ausencia de una entidad que lo regule. Nosotros en español nuevamente tenemos a la RAE, que establece las normas ortográficas.
A diferencia de otros idiomas, son muy pocos los casos en español en los que hay diferencias de acentuación o pronunciación. En este momento estoy pensando particularmente en tres.
• vídeo (español ibérico) - video (español latinoamericano). Nuevamente, nuestra querida tilde indica la acentuación donde hace falta.
• consola: sé que en Venezuela la gente lo suele acentuar en la primera sílaba, a diferencia del resto de los países, que lo acentúan en la segunda.
•México: la X se pronuncia como /ks/ o /s/ según donde esté ubicada. Sin embargo, el nombre del país México es una excepción, pues ahí la X se pronuncia como /j/. Esto se debe a que México no es un nombre originario del español, sino que deriva del idioma náhuatl. En el español ibérico se adaptó a Méjico para poder leer mejor la palabra (y saber mejor cómo se pronuncia). Si bien es correcta, se sigue recomendando utilizar México porque ese es el nombre oficial del país y así es como lo suelen escribir todos los hablantes de Hispanoamérica.
7. Una lengua con morfología compleja y fácil de identificar. Hice alusión a este punto en el punto anterior. Básicamente es poder identificar y diferenciar bien las palabras cuando la otra persona las pronuncia (a diferencia del inglés) debido a que tiene palabras largas y complejas. En inglés la gran mayoría de las palabras son monosilábicas y eso hace que a los hablantes se les acaben las combinaciones pequeñas de sonidos para sus palabras cortas. ¿Y qué ocasiona eso? Que haya muchísimos homófonos (palabras que se pronuncian igual, pero que se escriben diferente). El inglés está lleno de casos así y dificultan la comprensión en muchos casos, pues hay que prestar mucha atención al contexto (tanto al contexto linguistico como al contexto situacional) para identificar la palabra a la que se refiere el hablante. meat, meet; by, buy, bye; there, their, they're; tail, tale; brake, break; deer, dear; right, write; sail, sale; soar, sore; toe, tow; rows, rose; to, two, too; jeans, genes, entre muchos otros más. Por estas cuestiones en inglés (y en los idiomas similares) es muy fácil perderse si no se conoce el contexto del habla.
En español también hay homófonos, pero comparado con el inglés y otras lenguas, son casos en una menor cantidad e incluso son más fáciles de diferenciar.
8. Una lengua con una gran variedad de tiempos verbales (un sistema de tiempos verbales completo y preciso). Esta es otra gran característica del español. El sistema de tiempos verbales es complejo y suele ser este el problema para las personas que tratan de aprender el idioma. La concordancia de los tiempos verbales es verdadero desafío para aquellos que vienen de un idioma donde no hay un sistema de concordancia tan complejo.
El español tiene una gama de tiempos verbales que permite expresar con precisión cuándo ocurre una acción. Esto incluye el pasado perfecto, imperfecto, presente perfecto y otros, lo que ayuda a comunicar matices de tiempo, acción y continuidad de manera exacta. En otras palabras, el español reconoce muchas diferentes nociones de tiempo y los pronombres tienen conjugaciones completas tanto en el modo indicativo como en el subjuntivo. A diferencia de idiomas como el inglés, en los que las conjugaciones son más reducidas, el español cambia la forma del verbo para cada pronombre (yo, tú, él/ella, nosotros, etc.). Esto permite evitar pronombres sujetos, pues el verbo por sí solo comunica quién realiza la acción, lo que hace el español menos redundante y más conciso. Ahí es donde aparece nuestro querido sujeto tácito/disidente, que solo los idiomas con sistemas de concordancias completos como el nuestro lo tienen. El sujeto tácito también es una forma de ocultar parcialmente la identidad de quien hablamos (digo parcialmente hasta que tengamos que delatar su género en algún adjetivo, artículo o incluso sustantivo). Volveremos a ese tema más adelante.
Además de los tiempos verbales, el idioma español también dispone de la construcción de perífrasis verbales con verbos auxiliares para expresar otras nociones de tiempo.
En inglés, los tiempos verbales son menos y el sistema de concordancia es más simple. Además, los tiempos futuros en inglés no existen (a diferencia del español, donde sí existen) y los hablantes angloparlantes tiene que recurrir a otros tiempos verbales, adverbios o verbos auxiliares para poder expresar una noción o referencia de tiempo parecida.
En el caso del modo imperativo, en español se puede expresar tanto en singular como en plural: ayúdemoslo - ayúdame - ayúdenme/ayudadme - ayudémoslo; vamos - ven - venid/vengan.
Además del modo imperativo, también existe la construcción con el nexo que para expresar órdenes o pedidos de forma impersonal. Es una forma muy útil de expresar órdenes o pedidos sin la necesidad de ser tan directo como en el modo imperativo, y además también nos permite expresar órdenes y pedidos para la tercera persona gramatical.
Que se haga justicia.
Que comience el juego.
¡Que te apartes, te digo!
¡Que vengan!
Que Dios te bendiga.
En inglés, los hablantes suelen expresar esta misma idea con el verbo let: let us go; let the game begin; let them come. En contextos más formales se puede usar el verbo auxiliar may: may justice be done; may God bless you, o rara vez (realmente nunca salvo en frases ya hechas) el subjuntivo: God save the King.
En español también podemos usar el verbo haber, el modo impersonal con se y la voz pasiva con se para expresar órdenes o pedidos.
Hay que hacer algo, y pronto. = Se debe hacer algo, y pronto / Algo debe hacerse, y pronto.
Se debe cumplir con todos los requisitos / Debe cumplirse con todos los requisitos. = Hay que cumplir con todos los requisitos.
Se deben aprobar todas las instancias / Todas las instancias deben aprobarse. = Hay que aprobar todas las instancias.
En inglés suelen usar la voz pasiva compuesta por un verbo auxiliar más un pasado participio: The requirements must be met. En español también tenemos esta voz pasiva, pero la voz pasiva con se es más común, y es además única y propia de este idioma. No existe en inglés.
9. Una lengua globalizada. Es una lengua hablada en casi todo un continente y en unas otras partes del mundo también. No es la más estudiada del mundo, pues ese es el inglés, pero sí es la segunda con más hablantes nativos, después del chino mandarín.
10. Una lengua que usa el modo subjuntivo. Esta es una joya del idioma. El subjuntivo es una de las características que enriquecen el español, permitiendo expresar deseos, hipótesis, dudas y emociones de manera precisa. Su estructura única le da al español una capacidad de expresar la subjetividad de una manera matizada, lo cual es menos común en otros idiomas. Otros idiomas, como el inglés, lo tienen, pero de adorno. Realmente no lo usan salvo en contextos demasiado específicos e infrecuentes. En español nada está de adorno.
11. Una lengua con una sintaxis flexible. Leé las siguientes oraciones:
La documentación debe presentarse en español lo antes posible.
Debe presentarse la documentación en español lo antes posible.
La documentación se debe presentar en español lo antes posible.
Se debe presentar la documentación en español lo antes posible.
A la documentación se la debe presentar en español lo antes posible. (O incluso también, pero con una estructura diferente: A la documentación hay que presentarla en español lo antes posible).
(Las siguientes pueden sonar un poco más literarias, pero siguen siendo igual de correctas)
Lo antes posible se debe presentar la documentación en español.
Lo antes posible debe presentarse la documentación en español.
Lo antes posible la documentación en español se debe presentar.
Lo antes posible la documentación en español debe presentarse.
También se puede observar el mismo fenómeno con la posición de los adjetivos, aunque algunos se apocopan.
mesa grande - gran mesa
nuevo deseo - deseo nuevo
Aunque en algunos casos se nota un cambio de significado.
viejo amigo - amigo viejo
O incluso un tono literario.
mar azul - azul mar
El español permite que los hablantes puedan cambiar el orden de los elementos en la oración y que esta siga teniendo sentido. Otros idiomas, como el inglés, tienen un orden fijo para los elementos y no puede alterarse mucho. En inglés el sujeto suele ir siempre al comienzo de la oración seguido por el verbo. En español en teoría sigue este mismo orden, pero la flexibilidad de su sintaxis está mucho más presente en la práctica y eso hace que el verbo pueda aparecer al principio y quizá el sujeto está recién al final.
12. Una lengua con un sistema de concordancia y género. Los idiomas que tienen una mayor concordancia entre sus elementos son los que aclaran la mayor ambigüedad. Esa es una particularidad de nuestro idioma. Hay concordancia de género y número en los artículos, sustantivos, verbos y adjetivos. Eso facilita el entendimiento, pero también suele ser lo más complicado para aquellos que no manejan el idioma.
Sin embargo, mientras más concordante el idioma, más difícil es querer mantener intencionalmente la ambigüedad o la discreción al hablar de alguien o al referirse a alguien. Eso es algo en lo que el inglés supera al español, pues el sistema de concordancia del inglés es muy simple comparado con nuestro idioma.
Además, otra peculiaridad del español (y que evita tener ambigüedad o discreción al hablar) es que es una lengua binaria (es decir, que tiene solo dos alternativas de género). Más allá de tener el masculino genérico para los casos de neutralidad, es muy difícil ocultar la identidad (a diferencia del inglés) de quien hablamos cuando se trata de una persona muy precisa, pues la concordancia delata su identidad de género. Incluso si usamos el sujeto táctico para no usar un pronombre, no pasará mucho tiempo hasta que tengamos que usar un artículo, un sustantivo o un adjetivo en el que tendremos que seleccionar entre la A o la O. En estos casos mi sugerencia es usar palabras neutras como persona a la que se trata siempre de femenino, pero su identidad puede ser masculina.
En inglés las palabras no suelen tener género (salvo los pronombres he y she, o algunos escasos sustantivos particulares) y puede usarse el pronombre neutro they para referirse a alguien cuyo género se desconoce o que no es masculino ni femenino.
Tampoco podemos referirnos a otra identidad de género que no sea masculino ni femenino, pues el español no dispone de pronombres neutros ni género neutro para usarse en los adjetivos, sustantivos y artículos. He aquí el motivo por el cual surgió el lenguaje inclusivo.
13. Uso del pronombre se en verbos pronominales y reflexivos. Esta característica solo nos hace ver más la complejidad que tiene la estructura morfológica del verbo en español, que es capaz de expresar muchísimas cosas o de dar muchísima información de forma independiente sin el auxilio de otras palabras. Esto no es posible en todos los idiomas.
El español tiene muchos verbos que se conjugan en forma reflexiva, donde la acción recae en el mismo sujeto que la realiza. Esto permite transmitir de forma precisa situaciones en las que el sujeto y el objeto son el mismo.
La chica se peina. (Ella misma se peina)
También se puede usar para expresar reciprocidad.
Cuando se vieron, se abrazaron y se besaron mucho. (Fue mutuo)
Los candidatos se pelearon durante el debate. (Fue una pelea en la que participaron los dos)
E incluso también se puede usar para expresar movimiento, cambios o acciones que no están bajo el control de un ente animado.
Se fue al supermercado. (Una acción donde hay movimiento)
Se puso triste. (Una acción donde hay un cambio)
El espejo se cayó de la pared. (Una acción no controlada por un ente animado)
En otros idiomas, como en inglés, hay que usar un pronombre reflexivo para expresar una idea así: myself, yourself, himself, herself, etc.
Y como mencioné anteriormente, la partícula se también se usa en construcciones impersonales y voz pasiva.
Se venden dólares.
Se habla español.
Es realmente un sistema muy completo.
14. La capacidad para formar diminutivos y aumentativos. El español permite agregar sufijos diminutivos (como -ito, -cito o -illo) y aumentativos (como -ón o -azo) a las palabras, lo cual no solo cambia el tamaño, sino que puede agregar afecto, desdén o respeto, dependiendo del contexto. Esta flexibilidad aumenta la expresividad de la lengua.
Bombazo, pelotazo
Maquinón, peliculón, dulzón
Chiquillo, nenito, cuerpecito/cuerpito, pobrecito/pobrecillo
En inglés ahora mismo solo recuerdo el -ish, el -y, y el --ling usado para los diminutivos.
Doggy
Longish
Princeling
15. Una lengua con el caso dativo. Nuevamente es otra característica que nos permite visualizar la complejidad de la estructura verbal en español. El caso dativo es el que anticipa el objeto indirecto (el destinatario o beneficiario) de la acción expresada en el verbo. Acá nuestra querida partícula se vuelve a aparecer, pero en algunas personas cambia de forma por cuestiones de cacofonía. O sea, para facilitar la pronunciación.
ME hice un autoregalo para mi cumpleaños.
SE hizo un autoregalo para su cumpleaños.
Voy a darTE un regalo.
LE daré un motivo para recordarme.
NOS hice un gran favor.
OS tengo que decir algo. = Tengo que decirOS algo.
LES traigo una noticia.
No todos los idiomas disponen de esta característica. En inglés, por ejemplo, no hay caso dativo. Hay que usar un pronombre independiente que acompañe al verbo.
I will send YOU a letter.
I have a gift FOR YOU.
You gave ME so many problems.
En inglés sí hay verbos que admiten flexibilidad en sus patrones de la posición de los objetos con el uso o la omisión de una preposición. Por ejemplo, es posible decir I will send you a letter y también es posible decir I will send a letter to you.
Sin embargo, como antes mencioné, cada verbo es único en inglés. Cada uno se comporta de una forma particular y no todos los verbos siguen los mismos patrones, sin mencionar que estos suelen ser muy fijos.
Por ejemplo, no es posible decir * I will suggest you something o * I will prove you something (salvo que ese something sea un adjetivo). La forma correcta es I will suggest something to you y I will prove something to you, respectivamente. Si los elementos son muy grandes y largos, puede haber un cambio de posición por el principio de pesadez (el principio que establece que las estructuras o los elementos más grandes y largos van al final de la oración), pero el patrón sigue siendo el mismo.
I would really suggest this medicine to you.
I will prove to you that I am right!
Estos verbos con patrones restringidos por suerte suelen tener otros patrones alternativos que son más frecuentes.
I suggest (that) you try this medicine. = I suggest (trying) this medicine.
I will prove you wrong!
Otro ejemplo que se me ocurre en inglés es el verbo advise. No se puede decir advise to do something. Sí es posible decir advise someone to do something o advise doing something, pero no advise to do something.
En español, gracias al caso dativo y a la sintaxis flexible, los patrones verbales suelen ser muy permisivos también. Incluso podemos llegar a tener una partícula se y un caso dativo en la misma oración.
¡Se me murió el niño!
Esto no es posible en otros idiomas.
¿No es tan hermosa, rica y perfecta nuestra lengua? Empezá a hablarla bien.

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