Translate

miércoles, 2 de octubre de 2024

Cita con el psicólogo II

 —Sí puedo darme cuenta de que algo no está bien. Tu mirada está más perdida de lo normal hoy. Está caída. Y, con todo respeto, tus ojeras están muy marcadas y tus ojos están muy enrojecidos. ¿Me podés contar qué pasó?

—Es por los llantos y la falta de sueño.

—¿Cuándo fue la última vez que lloraste?

—Hace unos días, cuando estaba en el gimnasio. Me dio vergüenza empezar a romperme en frente de tantas personas y tener que disimular que estaba bien.

—¿Y qué está ocasionando el llanto?

—Lo extraño. Es solo eso. Estoy en una nebulosa de dudas. No sé si realmente ya no le intereso o si está pasando algo más y por eso sigue desaparecido.

—Han pasado más de dos meses. ¿Cuál creés vos que es la respuesta?

—No lo sé. Sigo sintiendo que algo más pasa... pero a la vez me duele seguir esperando en la incertidumbre. Odio tener que engañar a mi mente forzándola a pensar que él momentáneamente no existe, como si se tratara de un personaje ficticio, hasta que reaparezca...

—¿Por qué necesitás seguir esperando?

—Porque siento que aún lo amo.

—¿Y qué pasa si nunca reaparece?

—Será el final de ese recuerdo... o tal vez no, no lo sé... Pero la herida tardará en sanar, o quizá nunca lo haga. No lo sé. Y nada me garantiza que no me lo cruce en la calle. Ya me ha pasado en algunas ocasiones que creí haberlo visto. Solo era mi mente engañándome, pero... en ese momento, hasta que me di cuenta de que no era realmente él, sentí una ansiedad muy grande en el pecho en ese momento... Sentía que no podía respirar, me agitaba y el corazón se me aceleraba. ¿Estoy loco?

—No, no estás loco. Es solo que los eventos no planeados te desestabilizan. Estás muy acostumbrado a saber todo para tener el control.

—Porque la ignorancia voluntaria es perder el control.

—No realmente. El conocimiento forzado sí puede serlo, porque es eso lo que ocasiona tu ansiedad. Querés estar demasiado preparado para cada situación, y eso no es posible. No siempre vas a poder saberlo todo. Ser ignorante en ciertas ocasiones es sano... y olvidar también, ya que saber lo que es mejor no saber te perturba la mente. Eso también deja una herida que tarda en sanar. Y además, estar con alguien, en especial en la intimidad de una pareja es parte de soltar un poco de ese control que siempre querés tener. Tengo el triple de tu edad, creeme que sé de lo que te hablo. Ya lo viví.

—Ojalá esto fuera más fácil, pero en parte siento que me cuesta por cómo soy.

—No hay nada malo con vos. Solo sos... particular, lo que te hace destacar, en realidad. En palabras tuyas, diría que sos un personaje ficticio salido de un romance contemporáneo.

—Sobre eso, te quería pedir perdón. Obré mal y te mentí la última vez. Dije algo que no es cierto. O sea, no es que no sea cierto. Simplemente no estoy seguro de si es cierto verdaderamente.

—¿Sobre qué?

—Te dije que me gusta cómo soy y cómo soy con los demás. Y realmente no sé si es verdad.

—¿Por qué?

—Porque no me gusta ser tan sensible. Sentirme tan emocionalmente vulnerable, frágil y manipulable. Que por enamorarme me vea tan desprotegido. Pero no me sale ser malo ni egoísta con los demás. Y a la vez lo entiendo, porque no es posible poner una barrera si te enamorás. Debés confiar y mostrarle tu verdadero vos a esa persona especial si querés dejarla entrar en tu vida... 

—Ser sensible no es necesariamente malo, y mostrar fragilidad o vulnerabilidad tampoco. Lo que sí es malo es ser manipulable. Vamos por partes. Para empezar, si la sensibilidad no existiera en el mundo, creo que la humanidad ya se hubiera extinguido hace rato. La sensibilidad es la que evita que las personas cometan malos actos. Así que yo diría que es una virtud, algo bastante valioso que deberías preservar. Quizá lo que podrías hacer es mostrarte sensible con las personas adecuadas, con esas que realmente sabés que no te harán daño. Esa es la vulnerabilidad sana. Poder dejar esa capa o barrera defensiva que ponemos para protegernos contra los extraños u hostiles cuando realmente no la necesitamos. Pensá en el ejemplo de un gato. El gato es un animal que se mantiene alerta la mayoría del tiempo, pero ¿qué pasa cuando está cerca de su dueño? Si le da su permiso, se deja acariciar boca arriba sin temor a que el dueño pudiera atacarlo. Durante ese momento, el gato es vulnerable y lo sabe, pero de todas formas confía en su dueño y en el amor que le tiene, por lo que no necesita ponerse en una posición defensiva. Con todo esto lo que quiero decir es que no te arrepientas ni te aflijas por haber intentado amar o confiar. No fue un error. Es experiencia. No es algo malo, no hiciste nada malo y esto no debe cerrarte si querés intentarlo de nuevo en el futuro. Lo único que sí quiero enfatizar que es malo es el papel de sumiso. No hay que mantenerse manipulable. Eso tampoco es bueno en una relación. Ninguno de los miembros debe ser sumiso ni ninguno debe tener control sobre el otro. Una relación es un proyecto construido mutuamente por dos partes. Ninguno debe aportar ni tolerar más que el otro. Está bien que seas servicial, pero jamás te olvides de tu integridad ni priorices la de otra por sobre la tuya. Eso solo es sufrimiento garantizado. Si no, cada vez vas a sentir que tenés que ceder más y más, hasta que termines comiendo completamente de la palma de otra persona. 

—Lo hacés ver tan fácil... pero a veces duele tanto. A veces trato de reconfortarme a la fuerza cuando me dicen: «Tenés muchos motivos para estar bien: gozás de buena salud, sos joven, te graduaste a una edad muy temprana, vivís solo y sos independiente, tenés un trabajo estable y remunerado, tus padres aún viven, tu familia está con vos», pero aunque lo intento, no puedo. No es que soy desagradecido, es solo que no puedo...

—No lo vas a lograr así, porque un proceso no opaca otro. Has logrado mucho, pero aun así hay otros problemas que te atascan, y son los que hay que tratar acá y ahora. Es parte de la vida. Yo también tengo mis problemas, y mirame acá, ayudando a otros con sus problemas en vez de resolver los míos, ja, ja. La diferencia entre vos y yo es que yo tomo antidepresivos, y realmente no quisiera que llegaras a ese punto. No debería salirme de mi rol profesional, pero si tengo que decírtelo como si fuera una madre: en serio quiero lo mejor para vos. Sos aún tan joven y te queda tanto por vivir. Está bien fracasar; no siempre vamos a ser exitosos y la resignación también es una forma de sanar la herida: poner tu límite y saber hasta dónde podés dar o llegar. Eso también es conocernos a nosotros mismos. Tampoco te reprimas de llorar si necesitás hacerlo, porque esa emoción es tan humana como la alegría. Y considero que no es útil que niegues que ese dolor sigue ahí, porque la negación de un duelo (sí así querés llamarlo) solo alimentará más tus pensamientos obsesivos cada vez que te topes con algo que te lo recuerde. No olvides que esa ansiedad que te consume busca salir en cada ocasión que puede, y así seguirá siendo hasta que la herida haya sanado, no importa cuánto intentes reprimirlo. Aceptar que está ahí y que te duele, y convivir con el dolor hasta que sane es tu mejor opción. Es nuevamente reconocer el problema, y lo que podés y no podés hacer al respecto. Es reconocer tus capacidades, pero también limitaciones. Eso es recuperar el control, y también es amor a uno mismo. 

—Gracias. De verdad lo valoro. Perdoname... No quería... llorar acá... Es solo que extraño tanto estar bien como antes.

—Y está bien. Esto tomará tiempo. Debés entenderlo para calmar tu ansiedad. Es un proceso de sanación, y la semilla de este proceso ya está plantada. Puede haber recaídas, pero no es imposible. Todos merecemos ser felices, incluido vos. Vas a estar bien. Pero no lo olvides: un paso a la vez. 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

I'm just a cat

 Canción dedicada a mi hermoso compañero felino, la luz de mi vida. Aquel que jamás se olvida de ser noble. Aquel que jamás me defrauda y si...