Hay un libro que se llama 1000 cosas que te arruinan la vida, escrito por Bibi Carmona.
Me enteré de la existencia de este libro gracias a una youtubera que sigo, y sinceramente cuando lo analizó, me pareció muy interesante y gracioso, así que lo quise comprar para leerlo. Lamentablemente no pude encontrarlo en ningún lado, pues claramente el libro es muy viejo y hace rato ya que salió de circulación. El único contenido que pude conseguir del libro fue lo que esta youtubera mostró. Me gustaría compartirlo y también dar mi opinión (a ver cuáles son realmente cosas que te arruinan la vida o simplemente una exageración del autor). Es un libro de humor y reflexión, así que mejor tomarlo como tal. Primero, para saber de qué trata el libro, dejo su propia presentación:
A veces amanecemos de buen ánimo, pero una seguidilla de frustraciones da vuelta la tortilla. Y, al cabo, sin llegar a vislumbrar del todo las razones, nos sentimos miserables, y eso que no me estoy refiriendo a las cosas que, pudiendo salir bien, salen mal, porque ese es otro libro. Apenas hablo de algo tan simple, pero tan desalentador como pisar una baldosa floja o mirar la nata flotando en el café con leche. En vano despotrica el que las padece. Por más que memorices 1000 cosas que te arruinan la vida para sabértelas todas de antemano, acá no vale prevenir. Cualquiera de estas desgracias te encontrará de nuevo con los brazos caídos y un gesto de decepción en la cara. 1000 cosas que te arruinan la vida.
Como anticipé, este libro es viejo, así que claramente esto es muy de los años 90 o de los primeros años de la década de los 2000. Con toda franquesa, ¿realmente quién compra o lee el diario físico hoy en día? Ya la mayoría nos informamos al instante gracias a las redes sociales (y su masificación) y a las versiones digitales de los diarios disponibles en los buscadores. Creo que así te informás más rápido antes que esperar a que el repartidor te haga llegar el diario hasta tu casa. Seguramente solo unos pocos abuelos siguen comprando la versión física de los diarios. Por ende, realmente no sé si esto es una desgracia, ya que te podés informar con las redes. Igual, claramente este libro está ambientado en otra época, donde ahí sí tal vez tardabas más en informarte sin el diario (bueno, ignorando la existencia de la televisión y la radio, supongo, aunque no era tan común que todos tuvieran estos dispositivos en casa), pues no había redes sociales. ¿Supongo que la desgracia sería por no poder informarse en el momento o no poder tener algo fresco para leer? ¿Tan desgarrador es de todos modos? Un poco exagerado, ja, ja. Esto me recuerda a cuando mi abuelo usaba una lupa para leer todos y cada uno de los diarios que le llegaban. ¿Imaginármelo miserable porque un día no le llegó el diario?
- Los canelones con masa de panqueques
No como panquetes con frecuencia, pero ¿no es así la masa que se usa para los canelones? Si no se hacen con masa de panqueque, ¿con qué se hacen?
¿Y por qué te arruinan la vida? Simplemente no los comas y seguí siendo feliz.
- Las puertas corredizas que no corren
No sé si es tan trágico, pero sí puedo entender que es engorroso tener que buscar a alguien (sobre todo alguien honesto) para que te arregle algo cada vez que se rompe debido al uso o al mal uso.
- Tener que devolver el video
Otra vez época de los 90 y principios de los 2000. La época de blockbuster y de los videoclubs. A la época del alquiler de VHS yo no la viví (cuando era muy chico sí me compraron VHS de episodios o películas, pero nunca alquilé), pues, o no había nacido, o era un bebé o un niño muy chiquito, pero sí viví la época de alquilar películas DVD en los videoclubs (que duró bastante). Pagabas $5 y te prestaban la película durante dos días para verla, después tenías que devolverla. No alquilé muchas películas. A lo mejor lo habré hecho una o dos veces. Recuerdo que en 2010 alquilé El juego del miedo 7 para verla en mi casa.
Igual, supongo que la «desgracia» es por tener pereza de ir a devolver el video que te prestaron... Y bué, ¿qué se le va a hacer? Si no, comprá la película y se resuelve el problema.

En esta concuerdo, aunque ya no me pasa por dos motivos. Primero, porque debido a la alta inflación que hay, ya casi no cargo billetes ni monedas. Suelo utilizar dinero digital disponible en mi celular. Segundo, porque uso billetera, y es menos probable que por un hueco pequeño en el bolsillo se me caiga la billetera entera (y sin que me dé cuenta). Pero sí, me ha pasado y es realmente un perno, en especial si lo que se te cayó es algo muy valioso. Un mal momento de verdad. ¡No confíes en los bolsillos del pantalón! Es más confiable si llevas todo en el bolsillo de una camisa o de un abrigo.

Bueno, no sé si es tan trágico. Se llama a un plomero y listo; si el agua cae del techo, bueno, puede que sí sea un poco más molesto. Si tal vez se refiere al sonido de la gota que cae y eso te genera una especie de obsesión o ansiedad, bueno, lo puedo entender un poco, pero tampoco creo que sea una desgracia que genere tanto malestar.

En esta estoy de acuerdo y sí, realmente a mí me pone de muy mal al punto que me enojo tanto cuando algo chorrea, en especial una comida. Mancharse la ropa o que caiga en el piso. Me genera mucha ira. No importa cuánto intente que no caiga ni una sola gota, cae igual...
Lo mismo me pasa con las migas.
- Hablar y que no te escuchen
Sí. Esto genera mucha impotencia. Cuando hay algo que te importa mucho, lo compartís y que la otra persona no le dé importancia, o finja darle importancia, pero realmente no está prestando atención. O cuando realmente te importa mucho el tema del que estás hablando, pero la otra persona después se olvida de lo que dijiste o lo descartó con tanta facilidad. ¡No hagan eso! :(
- Los que retienen el ascensor
Bueno, no vivo en un edificio que tenga ascensor. Tampoco hay realmente muchos edificios (ya sea públicos o de departamentos) altos que tengan ascensores, así que no he experimentado esta situación. Tampoco creo que esto pase con tanta frecuencia como para que sea una desgracia.

¿Cuál es el problema con la mujer del encargado? ¿Te gusta y no la podés tener?
De esto mejor no opino porque es un tema muy picante y muy profundo, con bandos que tienen argumentos muy fuertes y marcados. El autor dice que la pena de muerte es una cosa que te arruina la vida. ¿Cuál es tu opinión al respecto? Lo dejo al debate.

- Que se te pinche una goma
No conduzco ni tengo auto, así que jamás me ha pasado, pero sí sé que le ha pasado a personas cercanas que sí, y bueno, la verdad es que sí es un estrés que pase eso. Tener que llevar el auto a un taller para que realicen todo ese cambio, y a veces tarda más de lo que uno quiere. Sí, definitivamente puede ser una situación muy frustrante.
- Atender el teléfono y que se corte
No sé si me ha pasado, pero tampoco creo que sea una desgracia. Igual, como este libro es viejo, supongo que se referirá a un teléfono público o a un teléfono fijo. Si es un teléfono público y ya pagaste la llamada, bueno, sí, supongo que es perder dinero. Si es un teléfono fijo, solo hay que llamar de nuevo, supongo.
- Que se te vuelque la mitad del café en el platito
Bueno, esta me da gracia, pero a la vez coincido. No me ha pasado con café porque no tomo café, pero sí me ha pasado con té o con leche chocolatada, por ejemplo. ¡Qué bronca! En especial cuando pagaste por lo que se volcó: cuando vas a una confitería, pedís algo para tomar en una tacita y sos tan torpe que se te vuelca casi todo el producto por el que pagaste. Realmente sí te deja un momento de mucha ira.
No te preocupes, te acostumbras. Yo lo hago todo el tiempo, hasta lo estoy haciendo ahora al escribir esto.

- Prender un cigarrillo al revés
Chicos, no fumen. Nunca me pasó porque no fumo, y espero que a ustedes no les pase (no porque sean lo suficientemente inteligentes para prender bien un cigarrillo, sino porque no fumen jamás).
Y en este caso, si hay alguien a quien sí le haya pasado, me alegro. Es una «desgracia» buena, ya que tal vez es un mensaje indirecto para que dejen de fumar. :3
Bueno, realmente no me ha pasado mucho esto en toda mi vida hasta ahora. Quizá me ha pasado que una media se me iba más hacia adentro de la zapatilla porque ya me quedaba demasiado chica o se había encogido, pero realmente no pasa tanto como para que lo considere una desgracia. Pienso que tal vez el autor se refiere a las medias largas de las mujeres, pero no sé sobre este tema. Tal vez las lectoras podrán confirmarlo. ¿Cómo se siente?
¡Lo que sí definitivamente es para mí una desgracia es que te salgan agujeros en las medias o en los calzoncillos! Sobre todo en las medias.
- Notar que no hay papel higiénico en el baño cuando ya es demasiado tarde
Gracias a Dios nunca me pasó, ja, ja. Soy un afortunado. Pero sí me puedo imaginar la desesperación. A los que les ha pasado, ¿cómo solucionan la situación?

- Los pelos en el lavatorio
Bueno, la pérdida de pelo es natural. No les pasa solamente a los animales; a los humanos también. Aunque sé que quizá sí puede ser chocante toparse con una bola de pelos en un lavatorio, ja, ja. Supongo que es una desgracia para muchos. Promovamos buenas prácticas de higiene.
- Los cepillos de dientes viejos
Se ve que el autor tiene muy poca tolerancia ante la vida cotidiana. Pero, mi pregunta es: ¿por qué usarías un cepillos de dientes viejo? Tras cierto tiempo hay que cambiarlo, en especial si las cerdas del cepillo ya están demasiado dispersas. ¡Hay que comprar otro! Supongo que se queja porque le da pereza comprar otro cepillo de dientes. Bueno, en ese caso, lo entiendo. Odio ir a la farmacia o al supermercado porque esos lugares siempre están llenos de gente.
- Que se te caiga la ceniza justo antes de llegar al cenicero
CHICOS, NO FUMEN. No fumen y esta desgracia no les pasará. Así de simple. 🥰
- La gente que escupe en la calle
No sé si es una desgracia, pero sí me parece un comportamiento muy raro e inapropiado. Nunca entendí cuál es la necesidad de hacerlo en público con tan poco descaro (es decir, sin considerar que los demás puedan verte hacerlo) y tampoco sé por qué se ha naturalizado de una forma tan predominante. Hay gente que además escupe de una forma muy particularmente marcada y para nada disimulada.
- Cumplir años el 25 de diciembre
Bueno, esa sí me parece una desgracia, en especial cuando sos un niño. ¿Esperás recibir doble regalo por tu cumpleaños y por Navidad? Lo lamento, nene, pero no hay presupuesto, en especial si vivís en un país con una crisis económica profunda. Y seguro también debe ser difícil celebrar tu cumpleaños, ya que cada persona está celebrando Navidad en su casa con su familia. Es algo difícil que puedan asistir a tu cumpleaños ese día. Es entendible.
¡Les mando un saludo a todas las personas que hayan nacido el 25 de diciembre! ¿Quién los mandó a nacer el mismo día que Jesús?

No sé qué problema tiene el autor con la comida. Si no te gusta que estén fríos, solo recalentalos y listo. ¡En esa época ya habían hornos de microondas!
- Que la máquina del colectivo te devuelve las monedas
Dios, este libro es demasiado viejo. A esta época yo no la viví. Soy demasiado joven. Según lo que consulté con otras personas, sí, antes había máquinas en las que tenías que depositar una cierta cantidad de monedas para comprar un pasaje de colectivo, y si la máquina no reconocía las monedas, te las devolvía (como pasa con ciertas máquinas cuando no reconocen un billete roto o arrugado). Cuando yo utilicé el colectivo por primera vez, se usaban los boletos, que los tenía el mismo conductor y te los vendía directamente al subirte al colectivo (al menos así pasaba en los colectivos locales). Vos le dabas el dinero a él y él te daba un boleto que debías conservar durante todo el viaje en caso de que se subiera un inspector. ¡Qué tiempos! Obviamente el pobre conductor a veces no tenía vuelto ni se hacía tiempo para poder guardar todo el dinero que recibía, en especial cuando había muchísimas personas que se estaban subiendo a la vez al colectivo. El colectivo solía ir con mucha demora por tener que repetir este proceso en cada parada. Después de este sistema, apareció la tarjeta con saldo recargable, que se usa hasta el día de hoy.
Ja, ja, bueno, bastante directo. Sí, supongo que sí. Coincidimos.
- Las velitas de cumpleaños que se vuelven a prender
¡Soplá más fuerte, entonces!
- No poder despegar el papelito del caramelo
Ay, sí. Odio cuando pasa eso, en especial en verano. Me termino comiendo un caramelo derretido con pedazos de papel.
Sí, totalmente. Acá coincido totalmente. Esta es una desgracia. Los celos son un sentimiento horrible. Gracias a Dios no los siento porque me suelo sentir seguro (o al menos logro calmar mi mente para no sentirlos), pero hace poco los experimenté en una situación muy particular y fue un sentimiento espantoso que deseo no sentir nunca más. Es normal igual, todos sentimos celos al menos una vez en la vida, pero sí tienen una cura: la confianza y la comunicación. Aprendamos del amor libre y seguro. Si hay confianza, no hay necesidad de sentir temor ni celos. Además, no quiero ser tan crudo, pero si la otra persona quiere engañarte, no lo vas a poder evitar ni aunque le pongas un GPS en los genitales. Confiar en alguien para estar en una relación es saber reconocer que la infidelidad es un posible riesgo que estamos dispuestos a correr, pero que a pesar de ser un posible riesgo, confiamos en la probabilidad de que no pasará basándonos en los hechos y los gestos que nuestra pareja nos demuestra para creerlo, y de esa manera nuestra mente se calma y recuperamos el control. En otras palabras, como regla general, si tu pareja te demuestra interés y contención, te demuestra que te valora y que aprecia estar con vos, te inspira confianza y realmente no te da motivos para desconfiar, lo normal sería que no te sintieras inseguro/a ni celoso/a, pues la evidencia empírica es demasiado opuesta a tus sentimientos de inseguridad, celos y desconfianza.
Ah, parece que el autor es antisistema. O quizá se refiere a otra situación. Tal vez se refiere a la corrupción policial. En ese caso, sí. Es realmente una desgracia vivir en un país donde el sistema es corrupto. Eso sí es una desgracia. Pero bueno, el órgano policial es necesario en cualquier lugar, creo yo. Velemos por un sistema más transparente y menos burocrático.
- La distribución de la riqueza
Parece que el autor es comunista. No sé qué habrá dicho sobre este tema, pero en caso de que no esté de acuerdo con la forma en la que se distribuye el dinero actualmente por el trabajo que cada uno realiza, que normalmente la gente de izquierda califica como «desigual», entonces no estoy de acuerdo con su postura. Al contrario. La verdad es que a mí no me agrada que la riqueza se distribuya en partes iguales sin considerar el esfuerzo ni el mérito de quienes la han generado solo para darle una porción a aquellos que no han trabajado para obtenerla. Sé que no todos nacemos con las mismas oportunidades, pero en la vida no podemos quitarle al otro el fruto de su trabajo solo porque somos iguales de alguna forma; la igualdad es en ese contexto para mí un concepto errado. En todo caso, podemos realizar acciones para ayudar a que los que no hayan nacido con esas oportunidades sí las tengan y puedan generar su riqueza también.

En este caso, estoy de acuerdo dependiendo del tipo de monopolio del que estemos hablando.
Si es un monopolio impuesto por el Estado o por la influencia de un ente poderoso, entonces claramente no, en especial cuando se habla de un bien o de un servicio cuya calidad es extremadamente mala. De eso tengo bastante experiencia en donde vivo. Es horrible tener que utilizar un servicio de una empresa que te gustaría no utilizar, pero lo tenés que utilizar porque es la única empresa que lo brinda en el área y la gente que se encuentra en el poder no permite que haya otras empresas que puedan brindar el mismo servicio (y que puedan competir) o ponen muchísimas trabas para esto. Indirectamente te están forzando a utilizar el servicio de la empresa que ellos quieren. De lo contrario, te quedarás sin servicio.
Si el autor en realidad se refiere a un monopolio que no es impuesto por un ente poderoso (como el Estado), sino que está construido o respaldado por la mismos consumidores que elige a esta empresa (suele pasar, por ejemplo, con las grandes empresas que la gente elige por encima de las pequeñas empresas o también con la competencia entre Uber y los taxis), entonces sí. La gente lo elige, y no hay que ir en contra de esa voluntad. Si querés romper el monopolio, brindá un servicio que haga que la gente cambie de parecer. Sin embargo, sí estoy a favor de apoyar a las pequeñas empresas siempre y cuando las medidas que se tomen medidas que afecten a sus competidores.

Bueno, sí, creo que también estoy de acuerdo. Las drogas han arruinado a personas y a familias. En lo personal los ambientes de drogas ilícitas no me hacen sentir muy cómodo. Chicos, no se droguen. Cuiden su cuerpo y su salud.

En esta sí estoy de acuerdo. Es algo horrible tener complejos. Y lo dice un chico que tiene bastantes. Nos arruina la autoestima y también nos pone en situaciones incómodas durante la vida cotidiana. Lo mejor es tratarlos en terapia con un profesional para encontrar la mejor forma de lidiarlos o de superarlos, o al menos para vivir más tranquilamente.

Uy, esta es polémica. No me gustaría opinar al respecto, pero el autor dice que esto es algo que te arruina la vida. Lo dejaré a la libre interpretación del lector.
Ahora el autor quiere quedar bien con todos, ja, ja. Bueno, en este caso, sí coincidimos. El machismo no afecta solo a las mujeres. A los hombres también (con las estructuras masculinas tóxicas que se les imponen a los chicos desde que son muy jóvenes acerca de cómo deben ser y comportarse, las cuales generan estrés por la presión social).
¿Se referirá a la chica que ya rechazó varias veces los intentos de choqueteo y no quiere que le insistan más?
No sé a qué se referirá puntualmente el autor en este caso. ¿Le molestará la existencia de los sintecho porque habrá tenido malas experiencias con estas personas, o le dará pena que haya personas que no tengan donde vivir?
Pero ¿por qué sería esto una desgracia? ¿Qué problema hay con las personas que se tiñen el pelo?
No soy una persona que disfruta mucho ir a conciertos porque no tolero mucho la música alta ni los lugares muy poblados. Suelo sentir ansiedad social en esos lugares (algo que seguro contaré en otro momento). Por ende, no sé qué problema habrá con la banda que canta antes del espectáculo principal. Que los amantes de los conciertos me lo digan.
- Que el tiempo todo lo cure
Ja, ja, bueno, es una frase cliché que por lo general molesta escuchar en un momento difícil. Lamentablemente es cierta, pues hace falta tiempo para sanar. Sí, no es lindo oírla, pero es cierta. Tristemente el tiempo también es enemigo de la ansiedad... como la mía.
- Las empanadas que chorrean
Sí, odio cuando pasa eso. ¡Odio no poder agarrar la empanada para comerla sin tener que tener cuidado porque se rompa y empiece a chorrear! Me pone de mal humor mancharme.
- Sentarte en el primer asiento del colectivo y que suba una señora cargando un niño
Y... digamos que te la estarías buscando si te sentás justo en los asientos que están reservados para ciertas personas. Si esas personas se suben y te piden el asiento, y bueno, te vas a ver en la obligación de cederlo.
- Cuando en vez de vuelto te dan un caramelo
Gracias a Dios no me ha vuelto a pasar desde que empecé a utilizar la transferencia o la tarjeta de débito como método de pago. Antes sí me pasaba y era lo peor del mundo. ¡Cada centavo contaba cuando se trataba de ahorrar! *llora en inflación*
- Lo que no te mata te hace más fuerte
Al autor claramente no le gustan las frases motivacionales. Igual supongo que sigue siendo cierta, pues habla de la experiencia. Si algo te hizo daño, te hará más fuerte para el futuro (a costa de traumas que dañan tu salud mental) y te mantendrá más preparado por si una situación similar se repite... aunque el proceso dolerá mucho (como me duele a mí cada vez que ciertas cosas me salen mal).
- Que te inviten a una fiesta de disfraces
¡DE NINGUNA MANERA! No me gusta realmente salir de fiesta, pero las fiestas de disfraces suelen ser mucho de mi agrado. ¿Por qué? Porque en ellas siento que no soy yo mismo, sino alguien más. Siento que soy libre de actuar como quiero y mi identidad está oculta bajo una máscara. La gente no me ve a mí, sino al personaje que estoy encarnando. Eso me hace sentir un poco mejor cuando quiero divertirme sin temor a mis complejos.
- Que bostezar provoque lágrimas
¿Bostezar provoca lágrimas? Recién me doy cuenta, ja, ja.
¿Tan directo? Igual sí. No sé qué más puedo decir. Sí es una situación que provoca mal humor, pero solo es cuestión de limpiarse y seguir adelante... hasta que pises de nuevo. (Igual dicen que da buena suerte).
- Llevar una cubeta de agua hasta el frízer
Ja, ja, sí. Esta es una desgracia como tal. Es imposible poder realizar esta acción sin volcar todo el agua y tener que volver a empezar. Causa mucho estrés, y a mí me pone nervioso porque temo ensuciar el piso. Como dije, odio las cosas que chorrean o dejan caer líquidos.
- No poder abrir la puerta del cajero automático con la tarjeta
No estoy seguro de si estoy entendiendo. No sé si será algo de la época del libro y que ya no se hace. ¿Las puertas de los cajeros automáticos se abren (o abrían) con tarjetas?
- En una cama doble que uno tenga frío y el otro calor
Ay, bueno, ¡tampoco es una desgracia! Se puede negociar... 👉👈
- La gente que hace ruido cuando come
Tengo misofonia y confirmo que esto sí es una desgracia. Mis oídos sufren mucho en estas situaciones. Por favor, tengan piedad de mí.
- Los que hacen chistes sobre gais
Sí, entiendo a qué se refiere el autor y los chistes estigmatizantes no son graciosos. Sin embargo, la verdad es que creo que el humor no suele tener límites ni existe un humor «bueno» o «malo». Si fuera así de restrictivo, estaría censurando. A veces es cuestión de tener en cuenta el contexto en el que se hace. Por ejemplo, no vas a hacer un chiste sobre la muerte en un velorio, ¿o sí? O no ir a cierto lugar si sabés que se maneja cierto humor que no te gusta. Básicamente, libertad. Si los mismos gais se sienten a gusto o se ríen de los chistes, creo que no hay problema. En el momento que se produce una ofensa, ya no es divertido. Hay que analizar el caso.
La que viene a continuación no forma parte de la lista del autor. Se me ocurrió a mí mientras escribía las anteriores.
- Que te salgan ampollas en la boca, en los labios o en la lengua
¡Díganme si no es una desgracia de verdad, y encima es muy frecuente! La peor molestia del universo. Y encima tarda en irse...

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