Si algún día ya no estoy, el único vestigio de mi memoria y de lo que alguna vez fui serán mis páginas. Así al menos quedará una última parte de mi existencia en la tierra.
Me he dado cuenta de que la felicidad está en las cosas más pequeñas. Cuando maduras, te das cuenta de que la superficialidad del mundo moderno ya no te llena. Solo buscas ir a donde te sientes cómodo, a donde verdaderamente fuiste feliz, a donde aprendiste a ser feliz, a donde fuiste feliz por primera vez... a tu añorado hogar. Esa simpleza en realidad se convierte en lo más profundo de las cosas.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario