viernes, 31 de octubre de 2025

Poema de un enamorado nostálgico

 En estos frescos días de verano

El sabio viejo sauce yace

En la esquina de un humilde campo verde

Aunque párvulo y modesto, 

Exhibe extrema vitalidad,

Suspirando el inicio de otro despertar


 El versado resguarda a las aves

Que en él se albergan, dentro de sus numerosos nichos

Se esconden y pían sin cesar,

Se regocijan con la luz del crepúsculo

El césped parece recién regado, 

Mas solo está cubierto

Del rocío que ha dejado la penumbra de la noche

Ya extinta por la aurora, que palpita la calidez diurna


Al unísono, traigo un reposo para ponerme a filosofar

En calidad de escriba de mi corazón,

Con un cartapacio humano, 

Un lienzo del alma y una pluma con tinta espiritual

Me pongo a redactar

Lo que no te puedo decir, o lo que no quieres escuchar

Me estremezco al recordar

Todo lo que fue, lo que el tiempo diluyó

Se va la juventud caliente del pasado,

Fluye la vejez fría del presente

Y se asoma, a la distancia y con paciencia,

La tempestad incierta del futuro


Trato de acudir a la antípoda de mis sentimientos

Por un consuelo que no germinará

A fuer de sincero, te diré que no puedo

Dejarte en la remota prisión de la amnesia

Por cuanto el corazón me arde más que nunca

Con tu singularidad sin fin

Le susurro al corazón

«¿Qué tanto más puedes, pequeño mío?»

Una respuesta de su parte llega a duras penas

«So pena de dolor, si tu amado se intenta olvidar»

«Entrega plena a la orden,

un judas yo no soy» le replico

¡Ha dicho, que la desolación se me traiga si lo olvido!

¡Que indiferencia no puedo mostrar, melifluo corazón!

Solo me queda aferrarme a la esperanza

De que un respiro llegue para él


En el valle de la memoria

En el palacio del pensamiento

En el abismo de mi conciencia

Ahí es donde aún te contemplo

Donde el tiempo no pasa y los recuerdos no perecen

Mientras aún haya un lucero de pasión y ternura

Que los mantenga vivos


Aún extraño tu arrullo

Las niñas de tus ojos

Las hebras de tu cabeza

Y la carne de tu boca

Con todo, fue para mi pesar tu partida sin un beso

Que tu frente pudo tocar

Epitafio de una historia de amor

El pasado, aunque distante, 

Sigue presente en esta aflicción

Ruge con ferocidad

El mar del recuerdo, 

Surca con firmeza

El barco de la nostalgia

A la sazón que ambos estábamos jubilosos

Porque en el suplicio de mi ser 

Es donde descansa tu ausencia 

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