sábado, 25 de octubre de 2025

Agradecimientos

No fue el mero azar lo que me llevó a ser la persona que soy y a tener la forma que tengo de ver el mundo. Esto se debió principalmente a dos pilares fundamentales de mi vida: la educación y la literatura.

En primer lugar, quiero expresar mi gran gratitud a los educadores que tuve en el transcurso de mi vida académica, en especial a los que estuvieron en mis años más vulnerables y tiernos. Fueron los que gestaron en mí este amor por el saber; plantaron la semilla del deseo por conocer más, y tuvieron el tacto suficiente para ayudarme a asumir las primeras responsabilidades, abordar los primeros problemas y corregir los primeros desaciertos que tenía durante mi proceso de socialización cuando parecía errar o desviarme del camino correcto. Agradezco mucho la educación que recibí (y les agradezco a todos los que formaron parte de ella) porque formó una parte muy considerable de mi carácter como persona, asentó las bases de la búsqueda por querer superarme cada día y asfaltó el camino del bien al que seguir para ser mejor cada día.

En segundo lugar, pero no menos importante, les agradezco a los autores de diferentes obras literarias que me ayudaron a establecer modelos ideales de lo que quiero y lo que no quiero ser, me ayudaron a entender más el mundo y dejaron enseñanzas invaluables que trato de aplicar en mi día a día. Esos expertos que, a través de la ficción, supieron transmitir toda su sabiduría a los lectores.

Mientras que los maestros de escuela a menudo enseñan el conocimiento científico, ustedes implícitamente tratan temas de la vida en sus libros que normalmente no se tratan ni enseñan en la formación académica, o que en algunas ocasiones, se dan por sentado o se enseñan de forma muy general: el amor genuino e incondicional, la entrega, la verdad, la felicidad, la madurez, la vida, la reflexión, la humildad, entre otros. 

Supieron adquirir una percepción muy valiosa de la vida y depositarla con éxito en un libro para que millones más pudieran apreciarla e incorporarla. Me ayudaron a pensar, reflexionar y cuestionar quitándome la venda de los ojos y moldeando una nueva forma de ver las cosas. Definitivamente yo no habría sido capaz de ver el mundo de la forma en que lo hago si no hubiese leído dichas obras maestras. En ciertos momentos de soledad, incluso se volvieron una auténtica compañía, porque me sentía entendido cuando los demás no me entendían. 

Y, adicionalmente, en ambos pilares también conocí y reafirmé mi amor por las lenguas, que no son sino el puro arte de comunicar y reflexionar, el puro arte de imaginar, crear y dar vida, el puro arte de brindar una visión del pensamiento vivo, el puro arte de ofrecer una percepción de la mente humana y del mundo, el puro arte de enseñar, codificar, aprender y adquirir.

De lo contrario, no habría duda de que no me encontraría redactando esto.


Solo tengo para decir: gracias. 

Porque he aprendido mucho gracias a ustedes y aún tengo mucho más por aprender siguiendo sus pasos.

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