miércoles, 1 de enero de 2025

Tabaquismo

 La siguiente conversación es ficticia, pero sí está basada en hechos reales y aborda un tema que, a nivel personal, es muy delicado. Muchas personas pueden estar atravesando el mismo problema. Se recomienda discreción. 


—¿Por qué estás tan enojado?

—Tú sabes perfectamente por qué lo estoy. Y sabes muy bien cómo arruinar un lindo momento también. Estaba todo tan bien y tenías que arruinarlo de esa forma.

—Fue solo uno. Yo realmente no fumo.

—¿No te cansas de mentir? Siempre es igual. Dices que lo dejas, actúas como tal y a la larga vuelves a fumar. Sí fumas. Si es así como quieres vivir, adelante, pero no mientas; llama las cosas por su nombre, porque el hecho de que lo niegues o trates de minimizarlo me hace sentir el doble de impotencia.

—Pero solo es uno por día.

—¿Y eso lo hace menos malo? Si hay algo que odio con todas mis fuerzas es la ignorancia voluntaria, y es claramente tu caso. Sea uno o sean diez por día, si es un hábito constante, es igual de malo. ¿Realmente crees que los pulmones al final notan alguna diferencia? Abre la cabeza y razona, por favor.

—Pero es mi vida.

—Sí, lo es, y puedes hacer lo que quieras, aunque eso no quita que me afecte, y realmente me afecta, porque me importas; solo por eso me afecta, y siento que de algún modo te burlas de mí haciendo falsas promesas y mintiendo. Haz lo que quieras, pero no esperes que reaccione bien, porque claramente no voy a estar de acuerdo con conductas autodestructivas, en especial cuando sé que claramente eres dependiente de ese mal hábito. Aunque lo dejes un tiempo, no sirve de nada si lo retomas voluntariamente (porque nadie te obliga ni te influencia) más adelante. Y lo complementas mintiendo y siendo ignorante. Y hay algo irónico también.

—¿Qué cosa?

—Que siempre estás agradeciéndole a Dios de que tenemos salud, pero realmente no creo que sea así. Yo creo que eres bastante desagradecida. Realmente no valoras tu vida, pues de otro modo no le causarías daño a tu propio cuerpo, acelerando tu muerte; eso es propio de una mente débil que no sabe afrontar los desafíos de la vida y que, en lugar de acudir a formas más saludables de salir adelante, recurre a comportamientos autodestructivos para lidiar solo momentáneamente con la frustración y el dolor, cuando esa no es la solución. En todo caso, solo es un placebo, un placebo que a fin de cuentas solo tiñe tus pulmones, anula sus funciones, y te causa una tos o carraspera incipiente que se vuelve recurrente. Lo haces aun teniendo de todo para ser feliz. Y tú eres consciente de todo esto, y aun así lo ignoras por completo, porque tu mente es tan débil y no es capaz de ver más allá del alivio a corto plazo. Por ende, simplemente me parece irónico que agradecieras gozar de buena salud (y es milagroso que aún la tengas) cuando cada vez te acercas un paso más a lograr todo lo contrario. Y por tu experiencia, sé que eres una persona que lamentablemente solo aprende (si es que lo hace) una vez que le ocurre una desgracia, incluso cuando los demás, como yo, intentan ayudarte a prevenirlo, pero lo desestimas tercamente o falsamente lo aceptas para después hacer lo que se te antoja. Parece una falta de respeto hacia los que quieren ayudarte y debería darte vergüenza. Yo traté de ayudarte, pero es en vano, pues es como hablar con una pared y ya incluso ha comenzado a afectarme emocionalmente a mí, tras tomármelo de modo personal y empezar a considerarlo una burla. Creo que yo no merezco sentirme mal, frustrado, engañado y decepcionado por estar tratando de cuidar de alguien que me importa, pero que no es capaz de salir del molde por su bien. Todos podemos tener problemas y es normal sentirnos momentáneamente disconforme con nuestras vidas, pero no por eso hay que recurrir a actividades autodestructivas sin otro sentido más que el de hacerse daño a sí mismo, como si realmente se lograra algo bueno o se cambiara algo; al contrario, solo empeora las cosas. Se puede estar mal, pero al menos se puede disponer de buena salud, y de lo que estoy seguro es que la salud es lo único que no tiene precio, pues es irrecuperable una vez que se contrae una enfermedad grave por el propio descuido. Pero yo no me encargaré de hacerte ver las cosas, lo hará la vida misma. La mayoría de las personas no valora su salud, mucho menos valora estar con vida. No quiero seguir con esta discusión, así que solo diré esto último con mucho pesar: espero que jamás te pase nada malo, pero si le agradeces tanto a Dios tener buena salud, entonces que Dios también te pague tu falta de aprendizaje quitándotela de la misma forma por no valorarla.


Para dejar de fumar, llame al número gratuito 0800-999-3040 del Ministerio de Salud de la Nación.

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